jueves, 24 de febrero de 2011

COMES POCO...

¿ein? ¿perdón? No puedo estar menos de acuerdo. Bueno, estoy de acuerdo pero para la persona que me lo ha dicho, y que no se cansa de repetírmelo, como dos platos y postre (fruta o yogur) todos los días. De hecho, la última vez que me lo ha dicho, tenía preparado para comer un plato hermoso de judías verdes y otro de arroz blanco (este no tan abundante, pero una ración normal). ¿Os parece poco? No contestéis, mejor no. O, si lo hacéis, intentad ser objetivas y dejad nuestros trastornos culinarios olvidados para responder. A mí me parece una comida normal: sana, sin grasas y normal.
Vamos a ver:
 Soy mujer y, por tanto, no como tanto como un hombre ni lo necesito
 Tengo un trabajo sedentario, de oficina, en el que me paso la mayor parte del tiempo sentada en una mesa.
 Hace tiempo que no haga ejercicio excesivo como podía practicar hace un par de años (más que nada por falta de tiempo ).
 Los años no pasan en vano y no es lo mismo comer un montón hace 10 años que ahora. Es una pena, pero con la edad nuestro metabolismo se va ralentizando… (aunque intento que no sea así).
Estoy cansada de dar este tipo de explicaciones cuando me estoy esforzando por comer. Como poco, sí. De hecho de lo descrito antes sólo me como la verdura. Pero eso no lo saben. El yogur me lo suelo comer entre horas para mantener activo el metabolismo. Desayuno bien. Más que bien, incluso. Y de la cena mejor no hablar.
Me canso. Estoy cansada de escuchar que como poco. ¿Y qué si como poco? Estoy manteniéndome kilo arriba-kilo abajo, pero visualmente es difícil de notar un kilo.
Intento lidiar con estas cosas lo mejor posible, poniendo buena cara, explicando y hablando las cosas. Pero estoy cansada.
Sólo espero que de aquí en un tiempo todo vuelva al ambiente que tuve allá por septiembre y octubre, o incluso noviembre.
Volverán los días buenos… verás como sí.

viernes, 4 de febrero de 2011

Balance de semana

Ante todo quiero deciros que os leo aunque no os comente. Desde el trabajo no puedo comentar porque salta el control de red y ‘deja huella’ y, últimamente, en casa no estoy sola ni un minuto y no puedo escaquearme tan fácil.

En un principio había pensado en hacer una entrada sobre mis malos hábitos, pero he cambiado de opinión. No es que tenga demasiados, pero últimamente éstos se están agravando volviéndose más continuos y obsesivos. Los conozco demasiado bien y hablar de ello sólo me pone de mala leche porque, en el fondo, o no tan en el fondo, sé que son dañinos, autodestructivos y, encima, dejan huella.
Sigo oyendo eso de ‘come bien’ y ‘eso no es comida, no me extraña que estés así de flaca. Luego dices de las anoréxicas…’. ¿Decir yo de las anoréxicas? ¿qué voy a decir yo? Madre mía, si realmente supieran lo que yo digo, lo que dejo de decir y lo que pienso sobre las anoréxicas…
Y es que intento calmar mi ansiedad y lo único que hago es dejarme marcas de mordiscos y mordisquitos. Menos mal que en el trabajo, por lo menos, nadie me agobia con el tema. Saben de qué pié cojeo aunque no lo comentan demasiado y me dejan hacer, comer o no comer. No me importan los comentarios de ‘normal que estés así, con lo que comes’. Son verdad. Nada que objetar. Nada en contra. No los hacen de manera despectiva y lo agradezco un montón.
Por otra parte, esta semana he recibido algunos halagos (también críticas pero prefiero comentar los halagos que son menos comunes). Mira qué mona, que cuerpito, como una muñeca. Así, todo seguido mientras la persona que me lo decía me agarraba por la cintura con ambas manos y casi podía tocarse los dedos de una mano con los de la otra. Me hizo sentir genial. Todos deberíamos sentirnos de esta manera por lo menos una vez al día. Después una mención a mi pequeño pero notable cambio de look. Te queda muy bien, estás muy guapa. Vaya, pues gracias. Sonrisa de oreja a oreja, mi Ego más grande que nunca y yo tendiendo a mi mínima expresión (aunque estoy lejos de aquella que me llevó de cabeza al psiquiatra).
Necesito más días así. Necesito un fin de semana sin agobios. He pensado en ‘escaparme’ un fin de semana por ahí e incluso he mirado vuelos, pero… ¿cómo digo que me marcho yo sola a cualquier sitio? Imposible. Mi madre se extrañaría y haría mil preguntas, mi novio, las que haría mi madre y alguna más…