domingo, 21 de noviembre de 2010

Paciencia... todo llega.

Vaya fin de semana... Hasta ahora no he parado. Es domingo, son las 8 de la tarde y acabo de llegar a casa desde las 8 de la mañana que he salido. Tengo una visita y hemos estado haciendo un poco de turismo por aquí y por allá, así que mucho vino, mucho comer, mucho andar y mucha lluvia. El tiempo no ha acompañado. Mucho de todo, así que mi mente está gritando por todo ese mucho. Esta semana toca penitencia...

Tengo una sensación extraña. Es un 'estoy pero no estoy'. Por una parte me siento culpable por todo lo que he comido (lo de beber no lo llevo mal), por otra estoy exhausta, cansada y sólo quiero dormir pero aún así, me siento llena de energía pero a la vez soñolienta. No sé cómo explicarlo...

Últimamente tengo muchísimo trabajo y se me pasan los días bastante rápido. Tengo tantas cosas en la cabeza que ni siquiera siento hambre, así que me molesta comer por comer. Entre semana me he saltado el comedor con los del curro y todo ha ido bien. Los días que me paso, vuelvo a las andadas. Es así. ¿Por qué? Supongo que después de que me haya ido tan bien, os preguntaréis por qué.

Me explico: he encontrado la manera de dejar de hacerme daño. Ha sido más fácil de lo que me imaginaba. Mi método, consiste en haber encontrado una razón para no hacerlo. No se trata de analizar por qué lo hago, qué lo desencadena, analizarlo y, una vez identificado, intentar pararlo antes de que pase. Ni mucho menos. Es mucho más sencillo que todo eso. Con encontrar algo por lo que no quieres hacerlo es suficiente. Porque dejemos de engañarnos: todos sabemos lo que desencadena lo inevitable, peleas, que algo no salgo como hemos planeado, aburrimiento, sentimiento de abandono, no conseguir algo que teníamos en mente, estrés, etc. Muchísimas cosas.

Y creo que por eso es tan difícil. Pero con sólo encontrar una razón para dejarlo es suficiente. Una razón tan fuerte que esté por encima de todo lo demás, que haga que todo lo demás carezca de sentido y lo reduzca a su mínima expresión.

Mi problema ahora es que mi razón desapareció. Voló. Así que esperaré a que vuelva. De momento, intento no hacerme tanto daño como en otras épocas. Y sobrevivo. No me encuentro mal. No estoy desanimada, ni triste, ni nada de eso. Tampoco estoy tan cansada de todo como otras veces. Me dejo llevar y, de momento, esperando a que vuelva mi razón, pongo todo de mi parte para ser paciente.

SÓLO PIDO QUE LOS DEMÁS TAMBIÉN SEAN PACIENTES CONMIGO.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Descentrada

Estoy distraída, dispersa, no me centro, no atiendo, me abstraigo, me pierdo en mis pensamientos.

No hago más que hacer cuentas y mirar el calendario: ‘x’ días para coger vacaciones, ‘y’ días para navidad, ‘z’ días para el fin de semana que vamos a hacer una excursión, ‘t’ semanas para que tenga vía libre para volver ha hacer vida normal tras la intervención (estoy de reposo ‘relativo’)… y podría seguir así durante toda la entrada.

Estoy preocupada y por eso hago cuentas. No lo puedo evitar. Y además de preocuparme, me aburro. Me preocupo, me aburro y me deprimo. No estoy deprimida en el sentido de ‘que triste estoy’ o ‘no tengo ganas de nada’ o ‘quisiera desaparecer’, es más un sentimiento de dejarse llevar, de ‘todo me da igual’, ‘todo me parece bien’ y, al mismo tiempo, ‘todo me parece mal’. Tengo la sensación de que soy un imán de negativismo y es por eso que me están pasando cosas como el accidente de coche de hace un año o mi reciente ingreso e intervención hospitalaria. Intento no dejarme llevar por estos pensamientos pero no me sale. Y la verdad es que en cuanto a mí se refiere, no estoy en una mala época de esas en las que no quiero mirarme en el espejo porque me doy asco. Ni mucho menos. Es más, me gusto y me veo bien. Entiéndase que siempre podría verme mejor, sí, pero dejar de darme asco es un gran paso para mí, y más, teniendo en cuenta que tengo algún kilo de más de los que querría.

Necesito un aliciente, un algo que me de ganas de sentirme bien, un empujoncito que me haga recordar que estoy viva, un objetivo, un porqué. Lo tenía. De verdad que lo tenía. Vine con ello de vacaciones pero después de la operación lo perdí. Ahora necesito encontrarlo de nuevo. ¿Me tengo que volver a marchar para conseguirlo? No, creo que es más cuestión de tiempo. Tengo que ser paciente. Lo primero cuidarme, recuperarme y el resto vendrá por si sólo. Mejor: volverá por sí solo. Seguro.

Pero ahora estoy distraída, dispersa, no me centro, no atiendo, me abstraigo y me pierdo en mis pensamientos .

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mala racha.

Antes de todo me veo forzada y quiero pedir disculpas por haber vuelto a tardar en actualizar tanto. Aunque no quiero que nada sirva de escusa, diré en mi defensa que he estado bastante enferma, que me ingresaron e intervinieron en un hospital y que ahora estoy de reposo en casa. Me queda una semana de reclusión y la semana que viene ya vuelvo al trabajo.

No estoy todo lo bien que podría, ya que los ánimos, después de todo lo que he pasado se me han quedado a 2 metros bajo tierra. Ahora intento desenterrarlos y salir adelante con todo el buen humor que se pueden llevar estas cosas. No me han ingresado por nada relacionado con mi 'locura alimenticia' y todos los análisis y pruebas que me han hecho dieron bien. Así que una vez que ya terminó, sólo pienso en bajar esos 2-3 kilos que tengo de más. De más desde mi punto de vista, claro está.

Sigo tranquila en cuanto a la comida e intento que ésta sea sana y escasa, porque si me pas un poco vuelvo a las andadas. Hace tiempo que no me doy atracones: por falta de tiempo, de interes, por asco, tanto da. Lo importante es que no lo hago.

Voy a ver si me pongo al día con vosotras...