lunes, 27 de diciembre de 2010

Sobreviviendo a las navidades

He sobrevivido a este fin de semana. No lo bien que podría haber sido pero, por lo menos, quedan 2 comilonas menos.

Justo antes de comenzar a cenar, cuando todo el mundo estaba de pie alrededor de la mesa, me entró un agobio tremendo. La gente traía un montón de platos llenos de comida con los aperitivos. Como siempre, demasiada comida para los que estábamos en casa. Y no éramos pocos, qué va, pero en esta tierra en la que vivo, somos así de grandes y tiene que haber mucha, muchísima, comida y si no, parece que no vale. Es como un grupo de niños jugando: ‘eso no vale, es trampa’. Pues lo mismo. Así que me aparté a un lado para ver lo menos posible todo lo que se estaba posando sobre la mesa, cogí el móvil y escribí un sms. Gracias por estar ahí. Porque el hecho de saber que puedo escribir a alguien que me entiende me tranquiliza. Y, siendo un poco egoísta, pensar que esa persona estará pensando y viviendo algo parecido a mí, me hace sentirme acompañada. Digo egoísta porque realmente, pasar lo mismo que yo, no es pasarlo bien… nos entendemos, ¿no?

Por delante de mis narices han pasado todo tipo de platos, platitos, pucheros y pucheritos. Sin librarse ni uno de ellos, mientras los demás elegían lo que buenamente les apetecía, todos y cada uno de los platos que contenían comida se posaban como si tal cosa sobre mi plato para que me sirviera: ‘toma sírvete’. No gracias, no quiero más. ‘Sì, coge que no lo has probado’. Ya, pero es que no quiero, estoy llena. ‘Anda, toma un poco que es del pueblo’. ¡Zas!, pedazo de cordero al plato. Cara de circunstancia por mi parte y mirada de esas que matan de mi madre que viene a ser lo mismo que ‘cómete el cordero ya’. ¿Qué parte de ‘no quiero más, estoy llena’ no has entendido? Está bien, Hidden, respira… porque si no respiro y me tranquilizo voy a tirar el plato contra la pared. Así que respiré y dejé que el cordero se enfriara en mi plato mientras yo jugueteaba con el cuchillo y le pasaba al perro algunos trozos. Me da tanta rabia que me obliguen a comer de todo lo que hay en la mesa… Porque de verdad que comí. Pero sobreviví y eso es lo importante.

Ahora sólo pienso en que me queda menos. Tengo ganas de que llegue el viernes por la tarde para salir con mis amigas de vinos. La noche me da un poco lo mismo, ya que prefiero salir cualquier otro día de fiesta que en noche vieja. Me violenta tanta gente borracha y feliz por la calle.

Se acaba el año. ¿En qué ha quedado este año? Mi plan para el 2010 no se culminó, así que para el 2011 tengo como objetivo cumplir esas cosas que se me quedaron a medias o no llegaron a buen puerto este año. No me doy por vencida y no quiero que caiga en saco roto. No tengo nuevos buenos propósitos, sólo cumplir con los que ya tenía. Y estoy animada.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Navidad, Navidad...

Bueno, hoy es nochebuena. Estoy animada y contenta, pero a la vez angustiada. Me explico:
Me gusta el día de hoy porque sólo trabajo medio día, porque el ambiente en la oficina hoy es estupendo y porque nos traen bombones, galletitas y chuches para picotear. No es que yo haya comido ninguna, pero me hace ilusión que tengan este tipo de detalles y me gusta ver cómo la gente se arremolina alrededor de la mesa donde han puesto los chocolates varios. Por mi parte, varios de estos chocolates han caído en mi bolso para repartir cuando llegue a casa (siempre causa muy buena impresión y, no sé por qué, da la impresión de que yo ya he comido lo mío y esto es lo que me ha sobrado porque ya no podía más). Decía que me gustaba el día… además de por el ambiente del curro, porque por la tarde tenemos la tradición de salir de vinos con el grupo de amigos y, al igual que en la oficina, el ambiente es estupendo, te encuentras con un montón de gente que hacía tiempo que no veías y lo pasamos en grande. Hasta ahí, porque después me toca una de cena, de caras de circunstancia porque yo sólo quiero cenar caldo de pollo. En ese punto me toca aguantar el tirón. Pero después, volvemos al buen rollo y a una sobremesa de lo más animada (o eso espero).

Así que os deseo a todos una feliz noche y una feliz navidad.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Pasa de lo que te diga la gente; no engordes, estás estupenda y guapísima así

Este año en una boda que tuve, no paré de escuchar que si había adelgazado más, que el vestido negro que llevaba me hacía más delgada. Yo, sonrisa perpetua durante el día, me excusaba y decía que no, que estaba como siempre. Realmente, esa semana me esforcé en bajar algo de peso y, he de admitir, que lo conseguí. Así que mientras me excusaba, veía cómo mi objetivo se había cumplido y mi pequeño yo interior daba saltos de alegría y palmas en mi tripa. Fue la única boda en la que no tuve que salir corriendo al baño después de la comida (por lo menos no para lo que suelo ir en esos casos). Mi comida se resumió en ensalada verde con un poco de bogavante y un medallón de merluza. Eso en 2 horas y media que estuvimos sentados a la mesa. Conocí a gente de lo más agradable e hice buenas migas con una chica que sólo conocía de vista, cosa que me sorprendió ya que normalmente las chicas de mi edad no se sienten muy cómodas ni amigables conmigo. A veces pienso que emano unas hondas electromagnéticas que repelen al sexo femenino o algo así… ¡¡pero si soy una persona la mar de maja!! ¡Jajaja!

Entre las personas que conocí, me sorprendió el trato con un hombre (digo hombre y no chico porque la persona en cuestión está más cerca de los 45 que de otra cosa) que, por razones que no vienen a cuento, tiene bastante relación con mi novio pero que nunca había coincidido conmigo. Nos presentaron a principio de la mañana. Durante el convite cruzamos alguna palabra y saludo amistoso, pero no fue hasta que salimos por la tarde-noche que nos pusimos a hablar un poco de todo y, para satisfacción de ambos, lo pasamos en grande. Su mujer se descojonaba de la risa conmigo (debí de tener el día de lo más acertado ;P). Para entonces, yo había cambiado mi LBD por vaqueros, camiseta de tirantes y all-star. Para mi sorpresa, cuando se retiraban para casa (yo me quedé alguna horita más de fiesta) ambos me dijeron: ‘Y no hagas ni caso de lo que te digan por ahí, no engordes ni un kilo que estás guapísima, el vestido te quedaba niquelado, tu ni puto caso’. Dos besos a cada uno, y allí me quedé bailando y desfrutando de mi momento de gloria interior.

Hace tiempo que no tengo un día así. Quiero volver a desfrutar de los piropos, ver que hay gente que realmente dice lo que piensa, no tener que oír un ‘estás más delgada’ mientras realmente se está pensando ‘ese vestido sólo se lo puede permitir ella’.

Estoy animada, tengo planes de minicambio de look para este fin de semana y, aunque estoy que me caigo del sueño, tengo una buena sensación en el cuerpo, hoy los pantalones no me aprietan, no tengo muy buena cara pero sí buen culo, :DDDD, así que he decidido andar hacia atrás a ver si así consigo mantener el ánimo!
Nota informativa. Desde el curro no puedo dejar comentarios, así que esta tarde desde casa os escribo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Odio estas fechas

No me queda nada claro que sea estas fechas las que odio o, más bien, lo que ellas implican.

Cada año igual. Llega diciembre y comienzan todas esas comidas con compañeros y excompañeros de trabajo, con amigos, examigos, familia y demás gente más o menos conocida y querida. A eso, le añadimos todos los cumpleaños de la familia del Sr. Poco Tacto. Porque para mí desesperación, parece que lo han calculado todo, como si de una conspiración contra mí se tratara, para que todos hayan nacido en estas fechas. Así que para mi desesperación, mis comilonas comienzan a principios de Diciembre y terminan en marzo. Un asco. Porque no hay otra manera de celebrar algo que ir a comer por ahí. Puaj! sólo pensarlo me violenta.

Y yo con cara de pocos amigos cuando Sr.PocoTacto me dice que tal o cual día tenemos comida familiar. Con SU familia, claro, porque con la mía quedamos más bien poco. Y no es que quiera quedar también con mi familia, no. Con comilonas de UNA sola familia me vale. Como para encima tener que empapuzarme también con otra. No gracias. Pero aún así, me jode.

Lo único que consigo es encabronarme con todo lo que se me echa encima y terminar por tener rabia a la familia PocoTacto al completo. Puaj! puaj! puaj!

Lo peor es que con sólo pensar en todo esto, me entran ganas de vomitar. Vomitar sin siquiera haber comido o haber empezado a comer. Me pasa siempre. Cada vez que algo me violenta, siento un nosequé en el estómago, me enfado conmigo misma y con el mundo, y siento unas ganas horrorosas de vomitar. Me pasa lo mismo cuando veo alguna chica de esas que me quedo mirando por la calle porque tienen un look que me gusta, están delgadas, me gusta su pelo, su estilo o lo que sea. Cuando veo aquello que me gustaría ser o tener, también siento ganas de salir corriendo a vomitarme.

En esos momentos sólo quiero deshacerme de mí. ALGUNA VEZ CONSEGUIRÉ NO TENER ESA NECESIDAD DE TIRARME POR EL RETRETE??

Estoy gorda, hoy es uno de esos días que me siento gorda y fea. Me aprietan los pantalones y llegan fechas de comidas, cenas... Puaj! Hoy no puedo dejar de verme obesa.

QUIERO VOLVER A ADELGAZAR!!!
quiero desaparecer. Dónde quedan mis 40 kilos? Porque mentiría si dijera que no me gustaba cuando pesaba 42 kilos. Me gustaba, sí. Puede que diera asco verme pero a mí me gustaba cómo me quedaban los pantalones. Lo siento, pero es verdad. Ahora me veo normal. Y 'normal' no me gusta.

No tengo buen día... Podré escribir algún 'buen día'?

domingo, 21 de noviembre de 2010

Paciencia... todo llega.

Vaya fin de semana... Hasta ahora no he parado. Es domingo, son las 8 de la tarde y acabo de llegar a casa desde las 8 de la mañana que he salido. Tengo una visita y hemos estado haciendo un poco de turismo por aquí y por allá, así que mucho vino, mucho comer, mucho andar y mucha lluvia. El tiempo no ha acompañado. Mucho de todo, así que mi mente está gritando por todo ese mucho. Esta semana toca penitencia...

Tengo una sensación extraña. Es un 'estoy pero no estoy'. Por una parte me siento culpable por todo lo que he comido (lo de beber no lo llevo mal), por otra estoy exhausta, cansada y sólo quiero dormir pero aún así, me siento llena de energía pero a la vez soñolienta. No sé cómo explicarlo...

Últimamente tengo muchísimo trabajo y se me pasan los días bastante rápido. Tengo tantas cosas en la cabeza que ni siquiera siento hambre, así que me molesta comer por comer. Entre semana me he saltado el comedor con los del curro y todo ha ido bien. Los días que me paso, vuelvo a las andadas. Es así. ¿Por qué? Supongo que después de que me haya ido tan bien, os preguntaréis por qué.

Me explico: he encontrado la manera de dejar de hacerme daño. Ha sido más fácil de lo que me imaginaba. Mi método, consiste en haber encontrado una razón para no hacerlo. No se trata de analizar por qué lo hago, qué lo desencadena, analizarlo y, una vez identificado, intentar pararlo antes de que pase. Ni mucho menos. Es mucho más sencillo que todo eso. Con encontrar algo por lo que no quieres hacerlo es suficiente. Porque dejemos de engañarnos: todos sabemos lo que desencadena lo inevitable, peleas, que algo no salgo como hemos planeado, aburrimiento, sentimiento de abandono, no conseguir algo que teníamos en mente, estrés, etc. Muchísimas cosas.

Y creo que por eso es tan difícil. Pero con sólo encontrar una razón para dejarlo es suficiente. Una razón tan fuerte que esté por encima de todo lo demás, que haga que todo lo demás carezca de sentido y lo reduzca a su mínima expresión.

Mi problema ahora es que mi razón desapareció. Voló. Así que esperaré a que vuelva. De momento, intento no hacerme tanto daño como en otras épocas. Y sobrevivo. No me encuentro mal. No estoy desanimada, ni triste, ni nada de eso. Tampoco estoy tan cansada de todo como otras veces. Me dejo llevar y, de momento, esperando a que vuelva mi razón, pongo todo de mi parte para ser paciente.

SÓLO PIDO QUE LOS DEMÁS TAMBIÉN SEAN PACIENTES CONMIGO.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Descentrada

Estoy distraída, dispersa, no me centro, no atiendo, me abstraigo, me pierdo en mis pensamientos.

No hago más que hacer cuentas y mirar el calendario: ‘x’ días para coger vacaciones, ‘y’ días para navidad, ‘z’ días para el fin de semana que vamos a hacer una excursión, ‘t’ semanas para que tenga vía libre para volver ha hacer vida normal tras la intervención (estoy de reposo ‘relativo’)… y podría seguir así durante toda la entrada.

Estoy preocupada y por eso hago cuentas. No lo puedo evitar. Y además de preocuparme, me aburro. Me preocupo, me aburro y me deprimo. No estoy deprimida en el sentido de ‘que triste estoy’ o ‘no tengo ganas de nada’ o ‘quisiera desaparecer’, es más un sentimiento de dejarse llevar, de ‘todo me da igual’, ‘todo me parece bien’ y, al mismo tiempo, ‘todo me parece mal’. Tengo la sensación de que soy un imán de negativismo y es por eso que me están pasando cosas como el accidente de coche de hace un año o mi reciente ingreso e intervención hospitalaria. Intento no dejarme llevar por estos pensamientos pero no me sale. Y la verdad es que en cuanto a mí se refiere, no estoy en una mala época de esas en las que no quiero mirarme en el espejo porque me doy asco. Ni mucho menos. Es más, me gusto y me veo bien. Entiéndase que siempre podría verme mejor, sí, pero dejar de darme asco es un gran paso para mí, y más, teniendo en cuenta que tengo algún kilo de más de los que querría.

Necesito un aliciente, un algo que me de ganas de sentirme bien, un empujoncito que me haga recordar que estoy viva, un objetivo, un porqué. Lo tenía. De verdad que lo tenía. Vine con ello de vacaciones pero después de la operación lo perdí. Ahora necesito encontrarlo de nuevo. ¿Me tengo que volver a marchar para conseguirlo? No, creo que es más cuestión de tiempo. Tengo que ser paciente. Lo primero cuidarme, recuperarme y el resto vendrá por si sólo. Mejor: volverá por sí solo. Seguro.

Pero ahora estoy distraída, dispersa, no me centro, no atiendo, me abstraigo y me pierdo en mis pensamientos .

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mala racha.

Antes de todo me veo forzada y quiero pedir disculpas por haber vuelto a tardar en actualizar tanto. Aunque no quiero que nada sirva de escusa, diré en mi defensa que he estado bastante enferma, que me ingresaron e intervinieron en un hospital y que ahora estoy de reposo en casa. Me queda una semana de reclusión y la semana que viene ya vuelvo al trabajo.

No estoy todo lo bien que podría, ya que los ánimos, después de todo lo que he pasado se me han quedado a 2 metros bajo tierra. Ahora intento desenterrarlos y salir adelante con todo el buen humor que se pueden llevar estas cosas. No me han ingresado por nada relacionado con mi 'locura alimenticia' y todos los análisis y pruebas que me han hecho dieron bien. Así que una vez que ya terminó, sólo pienso en bajar esos 2-3 kilos que tengo de más. De más desde mi punto de vista, claro está.

Sigo tranquila en cuanto a la comida e intento que ésta sea sana y escasa, porque si me pas un poco vuelvo a las andadas. Hace tiempo que no me doy atracones: por falta de tiempo, de interes, por asco, tanto da. Lo importante es que no lo hago.

Voy a ver si me pongo al día con vosotras...

martes, 12 de octubre de 2010

A mi también se me han terminado las vacaciones...

Pues sí. Siempre se acaba... el chocolate y las vacaciones.
Así que aquí estoy de vuelta intentando adaptarme al horario (traigo un jet lag bastante grande).
Mis vacaciones han sido estupendas. Nos ha pasado un poco de todo, así que ha sido una pequeña aventura. Eso sí, como era un destino de playa y olas, el sitio estaba lleno de cuerpos estupendos: tanto chicos como chicas. Ellos, todos definidos, brazos fuertes y tabletas de chocolate por abdominales. Ellas, como sacadas de una revista de biquinis. Así que el sitio estaba lleno de recordatorios de por qué llevar una dieta sana. La verdad es que he comido como una persona normal, he conseguido estar sin vomitar y sin pensar en ello (con 3 días de caída, pero teniendo en cuenta que me he marchado un mes creo que ha sido una gran evolución para mí). Así que ahora me toca seguir así aquí. De momento todo bien y controlado.
No es que me haya encontrado conmigo misma ni nada de eso, sólo que he hecho un poco las paces conmigo y tengo que empezar a quererme un poquito más.

jueves, 9 de septiembre de 2010

El Chip y Sucesos

Muchas veces me he preguntado dónde se aloja ese chip que hace que se me disparen todas las alarmas del cuerpo. Ese que hace que pierda los pocos papeles que pueda tener y no precisamente con la madre de José… Ese que hace que pierda papeles, control, compostura y me pierda yo. Ese que me obliga a dañarme y a quererme un poco menos todavía, ese que hace que pierda el respeto por mí misma, que me abandone, que hace que termine con los ojos llorosos, con dolor de garganta y hecha polvo.

Pues no tengo mucha idea. Intento hacer memoria. ¿Cuándo terminé de perderme? ¿Cuándo dejé de no poder dejarlo? Porque antes era capaz de coger sólo una galletita y comérmela en trocitos para que durara casi una hora. No exagero: una galleta maría me duraba una hora. Antes también tenía mis ‘caprichos insanos’ de palmeras y bollos de chocolate pero cuando decía ‘ya está, hasta aquí’ podía perfectamente volver a mi rutina de galletas que duran una hora. ¿Por qué ya no puedo? ¿Qué chip, interruptor o lo que sea se ha quemado en mi cabeza? Pues ni idea. No encuentro razón alguna al cambio. Hace muchos años que no tengo una relación normal con la comida pero podía tener cierto control y ciertas rutinas, ahora, aunque hago mis intentos, me abandono. Sí, esa es la palabra: abandono. Porque estoy escribiendo sin pensar a ver si saco algo en claro y abandono es una palabra muy descriptiva. En algún momento de la historia me abandoné y me dejé por el camino.

Voy a intentar recuperarme, encontrarme allí donde me dejé y volver conmigo. Tengo por delante mis ansiadas vacaciones y espero poder contaros dentro de un mes que he sido capaz de controlarme, que he comido (poco o algo porque si como más sé cuál es la consecuencia), que no he vomitado (aunque sea porque no hay baños capaces de tragarse todo lo que echo en ese país al que me dirijo), que he vuelto con un yo completo con esa parte que dejé abandonada y olvidada en algún rincón de mi ser e, incluso que he vuelto contenta y feliz. Con un poco de suerte el chip quemado vuelve reconvertido en El Chip Prodigioso.

En estas últimas dos semanas han sucedido algunas cosas que me han afectado sobremanera. Y no es que me hayan pasado a mí. Ni siquiera me afectan directamente. Pero muchas veces, aunque influyan de una manera indirecta a mi vida y mis relaciones personales, me afectan más que las que atañen directamente a gente que vive conmigo o a mí misma. Están sucediendo demasiadas cosas en un corto periodo de tiempo a mi alrededor y siento que me pierdo entre tanta experiencia y tanta felicidad. Porque han sido sucesos felices para quienes les afecta directamente. No quiero contar aquí estas cosas porque no son mías y no me parece bien airear los asuntos de terceras personas aquí. Pero os puedo decir que me molestan. Soy una egoísta y no quiero que a los demás les pase aquello que yo quiero que me pase a mí. Porque siento que si me llega a pasar lo mismo, como ya ha pasado antes, perderá importancia y seré sólo una persona más en la misma situación. Y yo no quiero ser una persona más. No pretendo ser una persona más porque yo soy ‘especial’ o, por lo menos, quiero serlo. Y prometo que si me llega a pasar algo de lo que estoy hablando aunque no se entienda nada de nada, os lo voy a contar. De momento me conformo con desahogarme con lo que ya ha pasado y no precisamente a mí. Envidiosa y egoísta aunque sea algo que yo realmente no busco. Creo que simplemente es envidia de la felicidad ajena. Tampoco es que quiera que los demás sean infelices y tristes, ni mucho menos. Soy de las que deseo el bien ajeno, pero no puedo dejar de sentir cierta envidia al verlos.

miércoles, 25 de agosto de 2010

He publicado en la entrada anterior un comentario que creo que no está correctamente dirigido. El comentario es respetuoso y no falta el respeto a nadie, así que no me pareció mal publicarlo, pero, de igual manera, no puede dejar de dar mi opinión al respecto. Digo que no está bien dirigido porque no soy d elas que llama 'Ana' y 'Mía' a nadie. Es más, creo qeu en este aspecto soy bastante directo y que no me ando por las ramas: yo no 'llamo a Mía' ni 'recurro a ella', yo vomito, echo la raba, la pota, hasta la primera papilla o lo que sea, yo no 'pido ayuda a Ana' para que me de fuerzas para no comer, simplemente no como porque no me da la gana, porque no soporto ver más de 45 kilos en la báscula, porque me tortura y porque, simplemente, considero que hay muchos alimentos que están de más en mi dieta. Soy anoréxica, bulímica, ambas y ninguna, tengo un trastorno de la conducta alimenticia. Puede que no pueda deifirlo, ni yo ni mi psiquiatra, pero lo cierto es que lo tengo, soy consciente de ello. Al igual que soy consciente de que no es sano, no es normaly que puede que sea una enfermedad, una obsesión, un trastorno obsesivo compulsivo o lo que sea. No por nada se me diagnosticó un trastorno de personalidad anancástica.
Por otra parte, yo no animo a andie a que no coma, no le digo que vaya vomitando todo lo que le parezca, no doy consejos para quedarse en los huesos, ni mucho menos para vomitar, no 'receto' ninguna pastilla adelgazante, ni digo dónde conseguirlas. Es más, creo que los consejos que he ido dando son de lo más sanos (sí, sanos) y que podría dar cualquier nutricionista o endocrino.
Sólo pretendo contar cómo me siento, qué soy y qué no, lo que me pasa, lo que pienso y lo que pasa por mi cabeza. Porque por aquí hay gente que está viviendo, si no lo mismo que yo, algo parecido y, siento que pueden llegara a comprenderme mejor que cualquiera que no es´te metida en esta mierda (nótese que he dicho mierda). Porque si no lo has vivido, sólo salen palabras del tipo 'no entiendes el daño que te estás haciendo' o 'las consecuencias son terribles o 'soys unas niñatas que sólo quieren estar en los huesos y llegar a una perfección que no lo es'. Siento decir que no es perfección lo que busco. Tampoco estoy segura de qué es lo que busco, ni si 'busco' algo. De lo que sí estoy segura es de que estoy contenta de no llegar a los 50 kilos, de que me vea bien en esos pantalones de la talla 32 o 34, de que no me tenga que poner tacones obligatoriamente para que mi figura parezca estilizada (y que conste que los tacones me encantan), de ver que entre mis muslos hay un hueco que hace años no existía, de que se me noten esos huesitos de la cadera que tengo me gustan. Lo siento, pero es así. No animo a nadie a que le gusten las mismas cosas que a mí. ¿He dicho lo siento? Pues me equivoqué; porque no lo siento. Soy así.
Sólo una cosa más: acepto todo tipo de comentario, pero antes de mandarlos, creo que hay que informarse un poco, porque no soy precisamente ninguna nena que tiene una pataleta y se le ha metido en la cabeza 'ser perfecta'. No hablo de perfecciones, más bien de todo lo contrario y, aunque a veces pueda parecer una malcriada, también soy consciente de ello y sé cuando puede parecer que soy una adolescente loca (nada más lejos de la realidad, he de decir). De todas formas, gracias (porque supongo que comentarios de este tipo están hechos sin ninguna malicia, que lo que intentan es 'abrirnos los ojos' a aquellos que los tenemos 'cerrados' peramentemente).

viernes, 13 de agosto de 2010

Mal día

Hoy es uno de esos días en los que te levantas con mal pie, con el pie izquierdo, de mala gana o lo que sea. Es viernes, sí, y eso es lo único que puede animarte un poco. No hay más razón para empezar el día que el hecho de que no te queda más remedio que ir a trabajar. Y es que es uno de esos días en los que te ves fea, gorda, fofa, obesa, ojerosa, con mala cara. No me gusto. Así que mejor no mirarme en el espejo. Pero es inevitable, así que empiezo el día con esa inspección diaria de mis huesillos de la cadera. ¿se notan menos que ayer? ¿por qué? Hagamos memoria... ¿qué hice ayer? ¿qué comí? no tiene sentido, tan sólo desayune normalmente, el resto de comidas no deberían de contar... Me voy a la báscula. Mis sospechas se confirman. He engordado. Para redondear mi mal día, he engordado.
Sí, he vuelto a la rutina de pesarme. Todo por controlarme un poco. Todo porque un día alguien me obligó a subirme de nuevo a la báscula para controlarme y, lo único que ha logrado es que yo vuelva al autocontrol. 500 gr. más. Esos 500 gr de tristeza de más que me llevo conmigo al tajo.

Este fin de semana tengo una quedada con mis amigas. No sé qué ponerme, no tengo ganas de arreglarme. Son fiestas en un pueblo cercano, así que me espera toda una noche de juerga. Y yo sin ninguna gana. Pero hemos quedado para cenar. ¿Por qué tenemos que cenar? Podríamos haber quedado después de cenar, pero no, esto requiere una cena por todo lo alto. Mierda. Menos mal que tengo toda la noche por delante para quemar en caso de exceso.

Resumiendo: Sin ganas, estoy sin ganas de nada...




Esta parte la escribí el martes pero por problémas técnicos no había podido publicarla, así que ahí va:

10 de agosto de 2010.

Este fin de semana me lo he pasado rodeada de gente feliz, con ganas de salir, de hacer cosas. Yo me encontraba en un sitio que no me gusta, que me aburre, en el que sólo se come y se descansa para que cuando te decides a levantarte, volver a comer y volver a descansar con algún que otro café entre medias. ¡Puaj! Aburrimiento, sopor, calor, mucha gente y comida. ¡Puaj!

Pero era un compromiso. Se me dio la oportunidad de quedarme por mi cuenta, pero sopesé las opciones, lo que implicaba quedarme sola, y decidí incorporarme al pack y dejar que hicieran conmigo lo que la gente quería. Un borrego. Eso es lo que he sido este fin de semana. He comido, he vomitado con un miedo atroz a que el pobre váter no pudiera tragarse lo que yo echaba y regurgitase, he cenado, he vuelto a batirme en duelo conmigo misma y, tras haber perdido (o ganado, según se mire), he vuelto a enfrentarme al váter regurgitador que para no estresarlo le he dado la oportunidad de tragárselo todo en cómodos plazos. El váter aguantó y, como puede verse, yo también. Ya pasó. Hasta dentro de un año, ya pasó. Hasta la vista.
Hoy vuelvo a la realidad. Despertador, baño, desayuno, coche, oficina, hacer como que trabajo 8 horas cuando en realidad es 1, comida en el comedor con los compañeros, comida por el desagüe del baño de la oficina todo lo silenciosamente que me es posible (baños comunitarios típicos con paredes de madera de un grosor de 1 cm. y con eco), seguir con mi trabajo, coche, casa, limpiar el desaguisado del fin de semana, un alto para la visita de mamá, café y alguna pasta, aguantar con una sonrisa en los labios y una cháchara amistosa y animada sus miradas desoladoras mientras se muerde la lengua para no decirme lo flaca que le parece que estoy, miradita disimulada, pero que noto, mientras me como una de las pastas que terminará por desaparecer por el desagüe en cuanto se marche (esa pasta no es necesaria en mi organismo), vuelta a la limpieza, preparar cena y comida para mañana, cenar, cena por el desagüe (cené demasiado), un rato de sofá y tele y a dormir. Paz.

Y es que no es más que más de lo mismo.

Más de lo mismo y algo más. Miedo. Miedo y nerviosismo. Me acompañan, están conmigo. De vez en cuando olvido de su presencia pero vuelven. En cuanto dejo de descuidarme vuelven. Sí, cuando dejo de descuidarme y no cuando me descuido. Cuando me descuido y divago y me abstraigo casi logro olvidarme del mundo, de preocupaciones, de quehaceres, de la gente, de mí… de todo.



Dejo de descuidarme, me miro. Estoy distinta, esto antes no era así, me noto extraña, vuelvo a mirar, toco, palpo, ¿y si…? no, no es posible, algún kilo de más, pero… ¿y si…? me muero, miedo, terror, taquicardia, prefiero no pensar en ello, no quiero enfrentarme a la báscula, fuera de mi cabeza, ya pasó, esperaré un tiempo, pero no puedo, espera, puedes esperar. Incertidumbre, dudas, nerviosismo, paranoia. Me muero. ¿Podré aguantar otro día más de incertidumbre, nerviosismo, examen de mí, miedo y paranoia? Respiro, intento tranquilizarme. Puedo esperar, puedo vivir con la incógnita dos semanas. ¿O no? No me decido. Como siempre. Más miedo. Es que esta vez no me atrevo ni a contarlo. Es algo mío. Tan mío que no lo quiero. Me pesa. Taquicardia. Hiperventilo. Necesito algo caliente; un té, verde, con limón, y un chorrito de leche. Gracias. Bebo, me relajo o eso parece. Respiro.
Creo que lo contaré cuando despeje la incógnita. Lo siento.

domingo, 1 de agosto de 2010

Desubicada

No sé por qué cuando estoy entre mis amigas me siento inferior. Puede que inferior no sea la palabra que estoy buscando para descrbir cómo me siento realmente, así que voy a intentar poneros en situacón para que os podáis hacer una idea.

Imaginad un grupo de chicas a finales de la veintena; 4 chicas de un rubio californiano, con sus pieles doradas, vestidas a la última moda neo-hippie con alguna trenza que asoma entre esas mechitas doradas estratégicamente colocadas, delgadas, alguna, según gustos, excesivamente delgada (no en mi opinión, claro está), las demás delgadas, estilizadas pero nada exagerado. Al más puro estilo Jennifer Aniston. Están de pìe en una barra de verano puesta en alguna terraza de algún bar. Charlan animadamente, se rien, cuentan anécdotas, historias, comparten experiencias mientras se toman una coca-cola. Light, claro. ¿Lo tenéis? ¿Os habéis hecho ya la imagen en vuestra mente? Ahora colocaros ahí al lado, con ellas, integraos en el corrito que forman, tomando algo e intentando seguir su ritmo, su estado de humor, compartir sonrisas, experiencias... ¿Ya? ¿Cómo os sentís? Decidme, por favor, que no me estoy volviendo loca tan rápidamente como parece...

Pues no sé vosotras, pero yo me siento fuera de lugar. Primero, que no soy rubia y mi piel no es que esté bronceada precisamente; segundo, yo no tengo anécdotas divertidas qu ecompartir, ni ganas de contar mi día de trabajo; tercero, mis ganas de reirme son más bien nulas. Me miro en el cristal de la terraza del bar aunque intento no hacerlo para no ver el panorama al completo que me golpea directamente en los morros. ¡Toma! un pedacito de realidad: yo, que levanto poco más e metro y medio del suelo, con mi pelo moreno, seguramente, recogido en un moño despeinado, con mis eternos vaqueros y camiseta de sport, rodeada de estupendas chicas rubias, bronceadas y atractivas.

Este reflejo me hace regresar al pasado en plan peli de ciencia ficción 'Regreso al pasado' y efrentarme con todos aquellos fantasmas del pasado de los que, sinceramente, no tengo ninguna gana de volver a saber de ellos y, aún así, me persiguen incansablemente. Me veo en los bares y discotecas cuando comenzábamos a salir. Algunas de ellas y yo, porque no siempre hemos salido todas juntas. ¿Me presentas a tu amiga la rubia? Y es que parece que siempre he tenido una cara amigable o algo por el estilo. Una cara que dacía algo así como '¡Ey! Soy la relaciones públicas dle grupo. Yo os introduzco y después desaparezco'. Y así era, porque desaparecía literalmente una vez les había presentado a la rubia en cuestión. Al principio me hacía gracia eso de que vinieran directament edonde mí para que les presentara a una u otra. Poco a poco, eso no me hacía ya tanta gracia, así que me dedicaba a poner cara de pocos amigos (que parecía no tener el efecto deseado porque seguían viniendo) a quienes intentaban acercarse para que les presentara a fulanita o menganita. 'Preséntate tú, IMBECIL'.

Pues esa es la sensación que me invade últimamente cuando me junto con el que hoy en día es mi grupo de amigas. Me siento como cuando tenía 16 años y ningún chico tenía ojos para mí. Tonterías, porque hoy en día estoy felizmente vivendo con el Sr. Poco Tacto al que quiero un montón y me quiere y cuida tanto o más (más de lo que me quiero y me cuido yo seguro). Pero aún así, no puedo dejar de sentirme una mierdecilla al lado de ellas. Y duele.

No hace tanto que quedamos todas para salir una noche a una zona cercana a la playa y comprobé, una vez más, hasta qué punto puede llegar la imbecilidad del ser humano; es decir, del ser humano varón. Todos, repito, todos y cada uno de los grupos de varones que estbaan en el bar no quitaban ojo a mis estupendísimas amigas. Había vuelvo a los 15 años. Juntaban sus cabezas para cuchichear, se daban codazos y abeceaban hacia donde estaban ellas bailando: '¡mira qué culo!', como si lo oyera, como si no pudiera ver la baba que se les caía, como si no notara que sus ojos se habrían desmesuradamente, como si fuera ciega. Ciega e invisible po lo que parece. No tardaron en acercarse e invitarnos, perdón, invitarlas a chupitos, tragos, o lo que se les antojara en el momento. Mientras, yo hacía mis mejores esfuerzos por mantener mis ojos dentro de la cuenca donde normalmente permanecen tranquilitos y me instaba a mantener la dignidad, ya que mi autoestima estaba a tres metros bajo tierra. Esto no está pasando de nuevo, esto es mentira. Fin. Paro. Mus. Tiro comodín. Como prefiráis; elegid la frase que más os guste.

Pero realmeente no paso y lo sabéis, ¿verdad? Porque aunque yo me haya visto estupenda al salir de casa (cosa que suele pasar muy de vez en cuando porque normalmente me veo bastante mal ya antes de slir por la puerta), me afecta de una manera inquietante el cómo veo yo a la gente de mi alrededor. Me preocupa tanto no adaptarme, no poder integrarmedentro de un grupo, de un puesto de trabajo, de una nueva oficina, de un nuevo grupo de gente. Me preocupa tanto llamar la atención por el simple hecho de, por ejemplo, vestir diferente. Y es que realmente no me gusta llamar la atención. Es decir, me gusta que se fijen en mí, pero no porque vaya llamando la atención con un look digno de Lady Gaga. Está claro que si me visto con un vestido que tapa poco de mi anatomía dejando poco para la imaginación y me `planto un pelucón amarillo, muy desapercibida no voy a pasar y, seguro, se fijarían en mí. Pero no quiero eso. Tampoco quiero pasar totalmente desapercibida y que nadie se de cuenta de que estoy ahí al lado. No quiero sentir que para que alguien se de cuenta de qe estoy ahí me tengo que subir en una mesa y gritar ESTOY AQUÍ. No quiero ser invisible. Quiero ser ese ente, esa presencia que está presente, que es presente, notable y, porqué no, sobresliente. Quiero ser un algo necesario porque cuando falto se nota un algo falta, un esto no es completo. Quiero que se me eche de menos. No tengo muy claro el porqué pero eso es lo que quiero. Eso sí lo tengo claro.

Hay veces en las que me preparo con verdaderas ganas de estar deslumbrante, con un pensamiento de 'hoy rompo', a ver si de una vez por todas logro hacer un poco de sombra a alguna de ellas, pero ess días está nublado y esos días no hay sombra que asome por ningún lado.

domingo, 25 de julio de 2010

Mil y un cambios para volver a empezar

Intentaré resumir lo que ha pasado en este tiempo que he estado 'ausente' lo más brevemente posible.
La verdad es que decidí tomarme un tiempo para mí y ver si podía y si era capaz de reencauzar mi vida o, por lo menos, empezar a vivirla como mía en lugar de dejarme llevar. Empecé por dejar el trabajo, pero me salió el tiro por la culata por diferentes problemas dentro de la nueva empresa y pedí el finiquito. A esas alturas yo ya estaba más que asqueada de todo (otra vez) y decidí que lo mejor sería quedarme en el paro una temporada y volver a buscar trabajo después del verano. Pues esto tampoco salió como yo esperaba... Una llamada volvió a truncar mis planes. La llamada era de una empresa que se había interesado por mi currículum a través de vete a saber qué otra empresa y se había decidido a llamarme y ofrecerme un puesto de trabajo. Como las cosas no están para tirar cohetes en el asunto laboral por aquí, no pude rechazar la oportunidad así como así y acepté la oferta que me hicieron. Así que estoy currando de nuevo. En este aspecto, no puedo quejarme. De momento estoy agusto en el puesto y aunque no tengo jornada intensiva, no lo llevo del todo mal.

En cuanto a todo lo demás, tengo mis días. Intenté comer como una persona normal pero, sinceramente, no puedo. Cuando me propongo que no voy a vomitar más, que no me voy a dar atracones, restrinjo la comida hasta tal punto que se nota. Cuando digo que se nota, digo que como todos los días rodeada de gente del trabajo. Ya no hay manera de 'escaquearme' como hacía antes. Así que me preparo un plato de verdura todos los días y algo de fruta y eso es lo que como.

No tengo tiempo de ir a la playa, así que hasta ahora todo había ido bien. Digo hasta ahora porque ayer estuve en la playa y, casuaidad, allí apareció mi madre. Yo estaba sentada en la toalla, así que la saludé desde el suelo rogando para que no me hiciera levantarme para ir a saludarla y que pasara de largo habiéndome saludado con la mano. Mal, esto también salió mal. Mi madre se paró, así que me tuve que levantar a darle un beso. Me levanté. Chequeo de arriba a abajo. ¿Me doy una vuelta también? Mierda, le ha cambiado la cara. 'Estás que da aso verte'. Gracias mamá, yo también me alegro de verte. 'Que no mamá, que no estoy como el año pasado, ¿ves?' le decía yo mientras me tocaba la barriga. 'Mentira, estás flaquísima, pareces las gemelas esas anorexicas de Inglaterra que termnaron por morirse de inanición'. Ya, claro, mi madre es la reina del melodrama. 'Vale mamá pero no estoy como el año pasado'. 'Tu padre se va a llevar un disgusto... justo como yo'. ¡Esto! ahora lo que me faltaba ¡hazme sentir culpable por favor que con sentirme mierda no tengo suficiente!

Total, la di un beso y se marchó. Mi día de playa arruinado. A la mierda con todo. Solo tenía ganas de llorar y de irme a vomitar al baño (y eso que todavía no había comido siquiera). Porque cada vez que me pasa algo así, lo único que me apetece es irme por el retrete. Sí, irme. Yo, tirarme al inodoro y tirar de la cadena, a ver si así desaparezco para siempre. Y, en serio os digo que no estoy como el año pasado. Hace exactamente un año, yo pesaba 42,500 kg y ahora paso los 46 (dependiendo del día). Pues si sigo dando asco, prefiero dar asco con 43 que con 46... Muchas veces eso es lo que pasa por m cabeza.

Así que como véis, sigo estando tan desquiciada como antes. Creo que eso es lo que soy: una desquiciada que termina por hacer daño a todo el que la rodea. En fin...

Gracias por haber estado ahí todo este tiempo. Voy a ver si vuelvo a escribir más de cotinuo porque esto me hace bien, me desahogo y, por lo menos, tengo un poco más de ganas de hacer algo y no sentirme juzgada por lo que soy. Tengo cosas que contar y necesito que alguien me escuche (o me lea), necesito consejos para poder contrastar dstintos puntos de vista. Así que poco a poco, volveré a poneros al día de los cambios que estoy viviendo. Porque he seguido escribiendo aunque no lo haya hecho 'público'. Ahora necesito hacerlo, os necesito. Yo también prometo 'hacer los deberes' y ponerme al día con vosotras. Espero me volváis a recibir como antes.

Bsines!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Necesito un cambio

Necesito reconfigurar mi vida.
Un cambio de parecer, un cambio de aires, un cambio de look, un cambio de mi punto de vista, un cambio de actitud.
Estoy replanteando me un montón de cosas. Me han sucedido unas cuantas experiencias que me evocan al cambio, a replantearme mi modo de vida, mi punto de vista sobre todo. Puede que sea el destino que me está diciendo o, incluso, gritando 'EYYY! POR AHÍ NO ES! VAS MAL!'.
Pero no sé lo que hacer. No es buena época para arriesgarme. El trabajo no está para hacer tonterías con esto de la crisis. No puedo permitirme quedarme ahora en el paro. No es buen momento. Tengo responsabilidades. Como siempre.
He vuelto a adelgazar. Dije que lo haría y dicho y hecho: no llego a los 45. Mi madre lo ha notado. Vuelves a estar hecha una mierda. Esas han sido sus palabras.
Y no sé si me ha servido de algo.
Estoy deprimida y no hago más que comer. Porque me aburro, porque necesito llenar este vacío que siento, porque necesito vomitar hasta quedar tan hecha polvo que me quede dormida para no seguir pensando en nada, porque no me controlo.
La semana que viene tengo el fin de semana de chicas, estoy flaca y no sé si me servirá de algo porque no estoy en absoluto animada para hacer nada. Me comparo con ellas y me siento mierda. En todos los aspectos: físicamente, psiquicamente, la vida que llevamos, cómo nos sentimos...
Voy a... no sé lo que voy a hacer.

lunes, 26 de abril de 2010

Sobre lipotimias y paranoias...

Estoy de lo más deprimida. Vuelvo a tener la sensación estar perdiendo las riendas de mi vida. Y es que mis planes han vuelto a salir mal... He llegado a pensar que alguien me ha hechado mal de ojo, o que me quiere muy mal. Me estoy emparanoiando completamente. Pero intento no decaer del todo.
Ana me decía en un comentario que ha llegado un momento en el que me dejo llevar. Tiene toda la razón. Estoy hasta los cojones, hablando claro y bien, de que las cosas no salgan como yo quiero cada vez que intento hacer algo. Así que he decidido no adelantarme a los acontecimientos y hacer mi jugada según me vengan las cosas. De momento no voy a hundirme pero tampoco voy a hacer planes a largo plazo. De momento me limito a esperar a ver lo que pasa para poder jugar mis cartas de la mejor manera posible. Se acabó tirarme faroles y arriesgar demasiado.

El sábado tuve un día bastante bueno hasta la noche. Mis amigas y yo hicimos un montón de actividades diferentes durante todo el día, así que no tuvimos tiempo de aburrirnos. No paramos ni un momento. Por la noche, no tengo muy claro por qué razón, estando en un bar comencé a sentirme mal y terminé tirada en el suelo gracias a una lipotimia de las que hacen historia. Hacía un montón que no me daba un bajón de tensión de estas magnitudes... Otras veces podía ser porque no había comido en un montón de tiempo, por exceso de ejercicio, etc. pero esta vez, había cenado y tenía calorías de sobra para aguantar toda la noche. Aún así no pude. Me recuperé y hasta hoy.
Ayer me tomé el día libre y comí un montón: pizza incluída. Son mi perdición.Así que me toca hacer penitencia porque tengo poco más de 15 días para recuperar la línea para pasar un fin de semana de 'sólo chicas' con mis amigas y que se mueran de envidia con mi figura! jajaja! pero qué puta puedo llegar a ser!

lunes, 19 de abril de 2010

MALPENSADA!

Me he vuelto desconfiada, malpensada, envidiosa, miedosa. Y es que ¿¿'el ladrón siempre piensa que los demás son de su condición'??
Cada vez que veo a alguna tía flaca soy incapaz de no pensar en que si está comiendo, después va a ir a cualquier baño a vomitar como una loca, si no va comiendo, en que normalmente no come y por eso está así, si va comiendo una manzana o cualquier cosa sana, en que eso es lo que va a comer en todo el día. Y es que no lo puedo evitar.
El viernes pasado en el tren, subieron dos nenitas de unos 15 o 16 añitos con sendas bolsas del Burguer King con sus hamburguesas, patatas, refresco y helado. Sí, así, con todo. Estaban flacas. Una más que otra. Y no paraba de repetir que tenía muchísima hambre, que no se había podido aguantar a llegara a casa para comer y por eso se había metido en el Burguer de la estación a comprar todo lo que ya he dicho antes. Mientras, un asiento más atrás, yo pensaba en cuánto tardaría en llegar a casa y vomitar toda esa comida que se estaba tragando en el trayecto hasta su casa...

Por lo demás este fin de semana tengo un compromiso ineludible que me está matando desde ya. Habrá comida, bebida y mucha fiesta. Y comparaciones, y miraditas acusativas, y control de lo que como, y mierdas varias.
Pero no quiero empezar desde ya a preocuparme. Lo que sea, será...


Peony me ha nominado para hacer un 'Test'. Ahí va:


TEST (para recibir el premio tienen que responder todas las preguntas)


0.- Qué día es hoy? lunes 19 de abril del 2010
1.- Cómo te haces llamar? Hidden
2.- Cuántos años tienes? Demasiados para seguir por aquí, pero esto me ayuda.
3.- Cuándo te lo podemos celebrar? a finales del mes que viene
4.- Cuánto mides? 1,60
5.- Cuánto pesas? no lo sé y espero seguir sin saberlo. Sólo lo noto...
6.- Cuánto quisieras pesar? realmente 40 kilos, aunque ahora que no me peso, con verme flaca me conformo.
7.- Lo conseguirás de la mano de Ana o Mía? soy realista y sé que no está muy a mi alcance por varias razones personales. si algún día lo consigo será de la mano de mi 'alter-ego'
8.- Cuánto tiempo llevas? supongo que será intentando pesar 40... así que un año. He ido cambiando mis metas desde los 48 hasta los 40 actuales.
9.- Ya lo habías intentado antes? en cada momento con su meta: sí.
10.- Estás o has estado en tratamiento? De TCA no. De otros problemas psiquiátricos sí.
11.- Qué te impulsó a este mundo? Una lucha en plan Hidden contra El Mundo.
12.- Alguien sabe? Vosotras. Los demás, sospechan. Creo que todo el mundo es tan mal pensado como yo... ¿otra vez mal pensada?
13.- Cuál ha sido el mayor peso que has tenido? 57 kg.
14.- Y el menor? 42,200 kg.
15.- Consideras que estás enferma? A la mierda las enfermedades. Si piensan que estoy loca me da lo mismo. Soy totalmente consciente de lo que me pasa.
16.- Algún consejo? Un montón, pero sólo para quien quiera escucharlos. Además soy de las que los da y no los sigue...
17.- Thinspo favorita Cualquiera que me haga darme la vuelta por la calle...
18.- Frase de ánimo? Mejor cualquier imagen o foto mía de cuando estaba más gorda. Una imagen vale más que mil palabras.
19.- En que país vives? España
20.- Cómo te sientes? Engañada. Hoy no es mi día.
21.- e mail? yo.oculta@gmail.com

martes, 6 de abril de 2010

Normal... ¿cómo que 'Normal'?

Normal. ¿Cómo que normal?
Bien. ¿Bien? ¿qué cojones es bien?

El otro día, hablando sobre mi peso, tuve la grandísima suerte de que una conocida me dijera 'ahora estás normal, estás bien, el año pasado estabas demasiado delgatida'. BUAAAAAAHHH!!!! Mi cara sonreía y mi cabeza quería tirarse desde un precipicio sin fondo. Perfecto: dos palabras que odio y me matan en la misma frase. 'Normal' y 'Delgadita'. Me crean tal nerviosismo dentro de mi cerebro que se me revuelven hasta las tripas y siento cómo mi estómago se revela. Yo no quiero estar 'normal'. Y no estaba 'delgadita', estaba flaca, FLACA, con todas sus letras. Estoy hasta los cojones de que la gente no llame a las cosas por su nombre. ¿Por no herirme? A la mierda con la gente finolis. Puede que a esta chica no la gustara cómo estaba yo el verano pasado pero creo que no se ha parado a pensar que a mí me encantaba. Envidiosa. Porque antes estaba delgada (1,66 y 49 kilos) y ahora (desde mi punto de vista con 58 kilos) está gorda (ha sido madre hace un año pero tengo amigas que han vuelto a su peso normal y ella no, así que de momento no me sirve de escusa). Se consuela diciendo que no le gustaba cuando pesaba 49 kilos, que estaba excesivamente delgada. Sorry, pero no me lo creo. No puedo. No entra en mi cabeza. Si se quiere engañar a sí misma allá ella. Y yo, mientras tanto, tengo que escuchar 'alagos' y 'lindezas' del tipo 'ahora estás normal'.

¿Lo peor? que es verdad. Y yo no quiero ser normal, no quiero estar normal. Porque normal para mí es tener chichas en la parte trasera baja de la espalda. Porque normal es tener un poco de barriga que no deja asomar todo lo que debieran esos hip-bones que tanto me gustan. Porque normal significa que mis abdominales se pierden bajo un centímetro de grasa (suficiente para que no se noten). Porque normal es que mis cartucheras me martiricen cada mañana mientras me ducho.

NO QUIERO ESTAR NORMAL: QUIERO ESTAR FLACA COMO UN ESCUERZO (que no tengo ni idea de lo que es).

Y DISPONGO DE 1 MES Y 1 SEMANA PARA CONSEGUIRLO.


PD: Gracias a todas las respuestas a mi pregunta de la entrada anterior. Tenía ciertas dudas pero después de leeros veo que no andaba muy desencaminada (thanx Patricia por esos estudios tuyos de Derecho ;P). De momento no sé nada de la otra oferta así que os iré informando si tengo novedades al respecto... OJALÁ...

miércoles, 31 de marzo de 2010

Todo o Nada


Como siempre. Parece que el mundo conspira contra mí. O a mi favor, según el momento. Pero siempre igual. O tengo la sensación de que todo me sale mal, hasta el punto en el que me planteo mi existencia en plan '¿existo para el resto?' o parece que soy la única persona sobre la faz de la tierra y me desborda la situación. Porque se me llama y se me solicita en todas partes. Todo a la vez. Y así puedo describir lo que me está pasando ahora.

Llevo meses en los que, como bien sabéis, he estado buscando trabajo. He hecho algunas entrevistas. Siempre escalonadas. De tal forma que si en una no veía posibilidades o me descartaban, iba a por la siguiente. Pues me la he pegado. Pero bien gorda, encima. Porque yo, que tenía todo bien planeado, para no agobiarme, para no meterme en una situación embarazosa y que me pudiera producir esa ansiedad que últimamente tenía más bien controlada, estoy de los nervios, histérica, sobrepasada.

Me he despedido del trabajo porque me han ofrecido otro mejor. Hasta ahí todo bien. ¿Dónde está el problema? os estaréis preguntando... Pues el problema es que tengo otra oferta de trabajo pendiente que me interesaría más que la que he aceptado. ¿Por qué no he aceptado esta última si es la que más me interesa? Fácil: todavía no sé si seré yo la elegida para el puesto. Así que como más vale pájaro en mano que ciento volando, de momento, he enganchado al pájaro que más cerca de mí volaba y lo he encerrado en una jaula. Problema: ¿y si me llaman del otro trabajo? ¿con qué cara les digo yo a mi nueva empresa en la que llevaría 2 días trabajando que me marcho? ni siquiera sé si es legal.

¿Alguna sabe sobre derecho laboral? En serio, porque necesito asesoramiento... En principio creo que es totalmente posible rescindir un contrato recién firmado (más cuando según el contrato una tiene 6 meses de periodo de prueba).

La situación es de lo más incómoda y, seguro, que esta gente que me ha contratado se pillan un mosqueo increible (comprensible por otra parte). Pero creo que ha llegado el momento en no preocuparme por los demás. No en este aspecto. No con gente 'desconocida' al menos. Porque en este aspecto de mi vida PRIMERO YO, DESPUÉS YO, Y SI SOBRA ALGO PARA MÍ.


Así que como podéis comprobar, al final ¡HE PODIDO! Tal vez 'he podido' demasiado y ahora sufro las consecuencias. Me preocupo, me estreso y me crea un nerviosismo incontrolable. No lo puedo evitar. Con las consecuentes ganas de comerme el mundo (literalmente) y vomitar las entrañas después, sólo por el hecho de que eso me deja tan hecha polvo que durante unos minutos consigo no pensar en nada y, con un poco de suerte, incluso quedarme dormida.

Hasta después de estos días festivos no voy a saber nada, así que intentaré relajarme y no pensar en ello durante estos días (cosa casi imposible). Por lo tanto, la semana del 5 de abril espero recibir noticias de esa oferta que me interesa más que la que he aceptado...

¡Puto trabajo!

martes, 23 de marzo de 2010

2nd. Round

Preparados... listos... ¡ya!

¿T
e acuerdas de todas las metiras que contaste en la entrevista de hace un par de semanas?
Creo que sí
¿Seguro?

Pues aplícate el cuento porque han vuelto a llamar

Claro, no puedo dejar pasar esta oportunidad

Necesitas más dinero del que ganas ahora

¿Y quién no?

Bueno, pero es una oportunidad cojonuda

¡Y voy a por ella!


Pues aquí estoy esperando a que den las dos de la tarde para
ir a una segunda entrevista. La verdad es que no sé lo que no le ha podido quedar claro a quien sería mi futuro jefe; me tuvo una hora contándole todo lo que me preguntó. Pero en fin, si me han vuelto a llamar será que les interesa. Ya se verá. Por lo demás, estoy de lo más desganada.

Me han pesado. Sí, tenía una revisión y me han pesado. Yo ya sabía, era totalmente consciente de que había engordado. Y no me importaba. Bueno, hasta cierto punto, claro. Lo llevaba bastante bien, quiero decir. Ahora me siento morir. Porque es toda una realidad. Con números. ¡Zas! de vuelta a la realidad el puto numerito me abofeteó en toda la cara para devolverme a esta realidad que
me mata poco a poco. Así que hoy estoy un poco más muerta que ayer. Esos números me martillean la cabeza y no me dejan pensar en otra cosa. Tengo mes y medio para perder 5 kilos.

Lo veo totalmente factible.

Para cuando me marche a mi fin de semana en Madrid con mis amigas necesito ver esa cara de envidia en sus caras. ¡Puf! suena mal. Parezco una persona malévola aquí cabilando... En fin, que me da igual. Lo único que necesito es estar tan flaca como mi amiga Ana ese día (ella también viene y no soportaría no caber en su misma talla).
Así que me he planteado un nuevo plan.


Sabéis que llevo bastante sin atracarme y ese es el camino que quiero seguir. Necesito hacer más ejercicio y no cenar tanto. Las comidas, al 'comer' en la oficina las tengo controladas. Así que tengo un plan de verduras y sopas para la cena. Algún pescadito si acaso y poco más. Necesito volver a sentirme bien.


Vale, estos son mis planes, a ver en lo que terminan. Porque
tengo un mini-viaje de Semana Santa por medio que incluye comidas varias y barbacoas a montones. Se trata de volver a mi rutina sana que llevaba hace un par de años porque el año pasado me perdí por el camino. Sería todo un aliciente que consiguiera ese puesto de trabajo. Lo necesito.

Necesito volver a confiar en mí, en que puedo conseguir aquello que me propongo, en saber que sigo sienco capaz. Porque en estos momentos me siento más bien todo lo contrario: incapaz.
Incapaz de tomar las riendas de mi vida. Incapaz de confiar en mí. Incapaz de todo y capaz de nada.



Pero yo puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo, puedo.

martes, 16 de marzo de 2010

Meme de Peony y Pedacito de Hielo. Thanx!


Instrucciones:
* Poner el nombre y link del blog que las nominó:
* Copiar la foto en tu blog
* Responder las preguntas lo más honestamente posible (no corrijas nada!)
* Nominar otros 5 blogs y avisarles

Preguntas:

#1- ¿Qué cosa en el mundo te da más miedo?: No estoy segura de que tenga miedo a nada. Supongo que el miedo al fracaso y ni qué decir de perder a mis seres queridos.
#2- ¿Qué situación es la que evitas a toda costa?: Evito mostrarme. Quedar al descubierto, indefensa. Situaciones en las que lo que pueda suceder no dependa de mí.
#3- ¿Por qué crees que evitas eso?: Porque no soporto que no sea yo la que decida. La idea de que mi vida depende de los demás y no de mí.
#4- ¿Qué estarías dispuesto a hacer para remediarlo?: Normalmente evito esas situaciones. Soy la reina del escaqueo para estas situaciones. De todas formas si son cosas que yo no puedo controlar y no dependen de mí, no estoy segura de que pueda hacer mucho por evitarlas.
#5- Describe en tres palabras cómo te has sentido en las últimas dos semanas: pasota, agobiada, estresada.
#6- Describe en tres palabras cómo te gustaría sentirte mañana: contenta, con ganas de hacer cosas, motivada.
#7- ¿Qué te hace falta para lograr sentirte así?: Algún aliciente que me motive; un nuevo proyecto interesante, que el trabajo me vaya como yo deseo...
#8- ¿Has intentado alguna vez conseguir eso que te hace falta?: Lo busco aunque no siempre encuentro lo que quiero.
#9- ¿Qué es lo que más te molesta de tí mismo?: mi capacidad de mentir y mostrarme como los demás quieren. Aunque he de admitir que es una característica de lo más útil para la vida diaria.
#10- ¿Cómo te describen los demás o crees que te describen?: Rara. Muy suya. Habladora, una relaciones públicas.
#11- ¿Estás de acuerdo con eso y por qué?: Entiendo que piensen eso. No creo que pueda estar o no de acuerdo; si es eso lo que les muestro pues será eso lo que piensen. Me muestro de lo más extrovertida cuando realmente nadie me conoce y no suelto prenda.
#12- ¿Quisieras cambiarlo?: En realidad no. Me sentiría 'en pelotas' si alguien llegara a conocerme a ese nivel.
#13- Menciona dos cosas que quisieras hacer/tener en cinco años:
1-conseguir un puesto de trabajo que me motive en todos los sentidos (economicamente y funcionalmente) 2-conocer mundo. nuevas experiencias, lugares, gente, culturas...
#14- ¿Qué estás haciendo ahora para obtenerlo?: intento promocionar dentro de mi trabajo. viajo todo lo que puedo.
#15- ¿Qué más estás dispuesto a hacer? me iría a vivir al extrangero siempre y cuando viniera mi pareja conmigo.
#16- Cuéntanos brevemente qué llamó tu atención de tus propias respuestas y procura analizarlo a solas :
Me conozco bastante bien por lo que creo que he llegado a un punto que nada de lo que diga o haga me sorprende.

Nominados:
No voy a nominar a nadie. Me parece un meme bastante personal y que a mí me gusta hacer porque es algo que nos da la oportunidad de podernos conocer mejor. Así que cualquiera que quiera dejarnos un poco más de información y que quiera compartir un poco más de sí mismo con los que andamos por aquí que lo haga.


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Paranoias de ayer

Estoy buscando unos vaqueros super-skinny en los que no parezca un lomo embuchado, por lo tanto, oscuros. Así que ayer me puse manos a la obra y al medio día me fui de tiendas. Resultado: cabreo bastante agudizado por lo que el espejo me hizo ver.

Ayer, definitivamente, no era mi día. Por la mañana, cuando me vestí, noté que mis vaqueros me oprimían (mínimamente, eso sí) en los muslos. ¡Joder! ¡estos vaqueros me han llegado a quedar una talla grandes! Basta. Ahora no puedes hacer nada. Poco a poco volverán a quedar holgaditos. Borrón y cuenta nueva: a desayunar que necesito café por vena.

Así que mi día no comenzó de una manera demasido optimista. Durante el día en el trabajo pienso en los pantalones que quiero comprar. Llega la hora de comer y yo me voy de compras. Primera tienda. Cojo un par de pantalones y al probador. Me quito las botas, miro mi reflejo en el espejo... ¡HORROR! sin mis tacones de 10 cm soy un gnomo, un gnomo gordo. Paso. Me quito los pantalones. Me vuelvo a mirar en el espejo. Puto espejo. Estoy rodeada. Veo chichas. Carnes fofas. Me veo gorda. ¿Me veo gorda? Me desdoblo: no puedo estar gorda, llevo una 34. Pero tengo chichas y los muslos enormes. Fofa. No tengo otra palabra para describir lo que vi. Me pruebo los pantalones. Me quedan grandes de la parte de la cintura. En las piernas me van bien. Son elásticos y se ajustan. Fuera pantalones. Fofeces de nuevo. Espejos, espejos y más espejos. Me pongo mis pantalones. Vuelve el gnomo. Ponte las botas. Cuanto antes. Ya.

Salgo de la tienda ya sin ganas de volver a probarme nada. Aún así me doy una vuelta por un par de tiendas más a ver si veo algo. Nada. Estoy desanimada y cuando tengo ese estado de ánimo nunca encuentro nada que me guste.

Hoy nuevo intento por encontrar los pantalones. No quiero ni mirarme en los espejos. Por lo menos, mientras esté desnuda lo evitaré.

lunes, 15 de marzo de 2010

Comilonas y Reflexiones.

He pasado un fin de semana bueno. Como en los viejos tiempos cuando no me preocupaba lo que comía o dejaba de comer. La única diferencia, ha sido que mi cabeza, como es habitual en ella, iba por su cuenta peleando consigo misma. Os resumo para que os podáis hacer una idea:

El viernes cené pizza. Nada del otro mundo; no comí más que nadie (cosa habitual en mí, ya que cuando empiezo normalmente no soy capaz de parar) y conseguí mantenerme a raya (dentro de lo que cabe, ya que cenar pizza no es un buen ejemplo de mantenerse a raya). Así que un viernes noche normal de 3Ps: pizza, peli y polvo (no necesariamente en ese orden... jajaja). (Nota: esto de las 3P lo leí en un post de Ligerana y me encantó!! así que me lo he agenciado. jejeje).

El sábado me levanté temprano, desayuné bien (café con tostadas) y después quedé con unas amigas para comer. Entre tanto dentro de mi cabeza empezaba a despertar esa vocecita que, poco a poco, se fue convirtiendo en vozarrón y me recordaba a cada instante que estaba comiendo demasiado, que iba a volver a engordar, que estaba horrorosa, etc. Comí como una persona normal (como cualquiera de mis amigas), fui de compras de ropa y cositas para casa y cené. Sí, también cené: muslos de pollo a la plancha. Otro día de comida normal. Después de cenar, la voz de mi cabeza había vuelto con renovadas fuerzas para recordarme todo lo que había engullido durante el día. Aún así, prueba superada: no vomité.

Domingo. Vuelvo a madrugar, desayuno pan y
cereales. Se reanuda mi lucha interior, así que salgo de casa. Es mejor que me vaya a la calle. Visito a una amiga, paso la mañana y al mediodía... comida familiar. Sigo luchando. Como normal e incluso me paso un poco con el postre. El Sr. PocoTacto me mira. Sabe que me pierde el dulce y él también es Don. Comida Sana, así que le parece mal que coma mucho dulce. Dejo el dulce sin terminarme lo del plato. ¡Yuhuuu! ¡¡¡nuevo reto conseguido!!! ¿Hace cuánto que no conseguías dejar pastelitos en un plato que te plantan delante de las narices? En estos momentos, aunque haya conseguido no seguir deborando pastelitos, mi voz interior me está gritando a viva voz. ¡GORDA! ¡GORDA! ¡GORDA!

De camino a casa reflexiono. No ha ido mal. Llevo todo el fin de semana sin vomitar cosa que, para mí, es un gran logro. Me he pasado comiendo. Corrijo: yo pienso que me he pasado comiendo. Tengo que ponerme las pilas, así que decido no volver a probar bocado en lo que queda de día (excepto algún yogur desnatado). No me cuesta en absoluto. Dentro de mi estómago están nadando los langostinos, la ensalada, el pescado y los pastelitos que he comido. Digestión pesada, pesadísima. A las
diez de la noche sigo llena como una boa. Decido comerme un yogur activia que dicen que es bueno para hacer la digestión. Me tomo un almax y una hora después a la cama que hoy había que madrugar.

Me he propuesto v
olver a bajar peso. Sigo sin saber lo que peso, pero no me hace falta para saber que sobrepaso los 45. Sé que no puedo estar en menos de 44 cuando llegue el verano y mi madre me vea en la playa porque me querría llevar a terapia de nuevo y, sinceramente, no me apetece una mierda volver al psiquiatra. No tengo ganas. Así que si me mantengo en los 44 - 45 para cuando empiece a ir a la playa, puedo incluso bajar en mayo a mis preciados 42.

Necesito volver a ponerme a prueba. Necesito volver a sentirme bien conmigo misma. Necesito volver a verme bien con zapatillas, sin tacones
que ayuden a afinar la figura. Necesito volver a meterme esos vaqueros que ahora no soy capaz de abrochar. Y necesito todo vuestro ánimo para conseguirlo, porque siento que sola no puedo; necesito alguien en quien poder apoyarme. Y, por último, necesito conseguirlo sin volver a mis atracones.

jueves, 11 de marzo de 2010

Mentiras ¿arriesgadas?

Primero, darle las gracias a x_J_x por otorgarme este premio! Así que primero voy a cumplir con mis quéhaceres:
1-. Otorgar el premio a 5 personas:
  • Pedacito de hielo
  • Ana.ayudame
  • Ligerana
  • Veterana (aunque está desaparecida en combate)
  • Ley (para darla la bienvenida!)
2-. Publicar el enlace de la persona que te lo otorgó: x_J_x
3-. Poner las reglas.
4-. Decir 5 cosas que te gustan y 5 que no te gustan en un blog:
Me gusta:
  • que sea personal. por aquí nos pasamos gente de muchos lugares distintos, con creencias, opiniones y pensamientos muy distintos. me gusta que eso se note en cada uno de los blogs.
  • que sea sincero. algunas veces me ha dado la impresión que ni aquí decimos lo que pensamos realmente o que hemos maquillado las cosas para que sonaran de diferente manera. este es uno de los únicos lugares que podemos mostrarnos como somos y como pensamos, aprovechemoslo.
  • que se cuenten experiencias propias. saber la historia de cada una da lugar a que nos entendamos un poquito mejor, no?
  • leer que la gente está logrando lo que quiere. me alegra un montón cuando leo que alguien ha conseguido algo que se había propuesto. leer entradas esperanzadoras y alegres. aunque se que esto no es fácil (qué me váis a contar a mí), no puedo evitar que me guste ver que los demás están contentos.
  • ver fotos! sí, me gusta que la gente suba fotos suyas aunque yo sería incapaz de ello. un poco hipócrita por mi parte... sorry!
No me gusta:
  • ver demasiadas faltas ortográficas. sé que no somos ningún literato importante pero soy demasiado puntillosa con muchas cosas, entre ellas, esta.
  • que haya un bombardeo de glitters, fotos, fondos estrafalarios... me distrae!
  • que tengan música. la verdad es que tampoco me importa pero, normalmente, lo primero que suelo hacer cuando abro un blog que tiene música es apagarla. además suelo tener mi propia música puesta cuando los miro y se me mezcla...
  • las fotos 'trucadas'. ya he dicho que me gusta ver fotos, pero no me gusta que en ellas salga alguien estirada hasta la saciedad y aguantando la respiración con el fin de que se vean y noten más huesos de los que realmente se notarían en una postura normal.
  • no sé qué más poner...
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Bueno, ahora mi entrada de hoy...
El título tiene un doble sentido. Me explico.

Muchas veces he explicado que en mi vida real no suelo ser demasiado sincera, que me muestro tal y como la gente quiere y/o se espera que sea y que actúo tal y como se espera de mí. Más de una vez he dicho que aunque soy muy sincera, también soy una experta en no decir toda la verdad y guardarme un montón de cosas para mí. La información es poder. O eso dicen...
He estado haciendo alguna entrevista de trabajo en la que he vuelto a maquillar mi realidad, mi forma de ser, mi forma de hablar y hasta mi forma de vestir. Es increible hasta qué punto puede influir la primera impresión en estas cosas. Ya puedes ser una auténtica máquina para desarrollar las tareas que te corresponderían en dicho puesto de trabajo que como te vean con alguna pinta rara (o que ellos consideran rara) o consideren que tienes una personalidad que, según ellos, no se adecúa perfectamente a lo que esperan de una persona que hace (o haría) bien ese trabajo, te quedas fuera del proceso de selección. Por lo tanto, he llegado a perfeccionar una técnica que consiste en mostrar aquello que los demás quieren. Contesto las típicas preguntas con un toque psicológico como si de un loro se tratara, porque decir 'tengo un trastorno de personalidad bipolar y me dan unos puntazos increibles de vez en cuando' no quedaría bien. Así que mentí como una vellaca. ¿Qué iba a hacer si no?. Bueno ya os iré contando cómo quedan las cosas y el resultado de esas mentiras o verdades a medias que suelto una detrás de otra cada vez con más facilidad y fluidez. No por nada fui capaz de 'engañar' (simplemente no le di toda la información que debería de haberle dado) al mismísimo psiquiatra. Omisión de lo que yo considero demasiado personal como para compartirlo con gente de mi alrededor.

Por lo demás, sigo bastante tranquila y consciente de lo que hago bien y mal con respecto a la comida. De momento mi ansiedad la tengo más o menos controlada, así que no puedo quejarme. Sigo sin pesarme porque sé que caería en depresión si veo un número mayor a 45 aunque sé que es más que probable que esté cerca de los 46. Controlada. Ese es mi estado de ánimo en estos momentos.



miércoles, 3 de marzo de 2010

De vuelta... y media

Primero de todo, saludaros a tod@s los que habéis andado por aquí mientras yo he permanecido bastante ausente. El hecho es que tengo algunos problemillas en el curro y no puedo (o no me dejan) conectarme todo lo que quisiera, así que esa ha sido la razón de mi ausencia.
En estos días he estado leyendo (en diagonal y de pasada, todo sea dicho) algunos de vuestros blogs, pero prometo que me pondré al día en cuanto pueda y os dejaré mis mensajitos.

Por mi parte, decir que estoy bastante tranquila y serena. Tengo mis días malos como todo el mundo, pero en general los estoy a
prendiendo a llevar bastante bien. Estos días no tengo tanta ansiedad. Creo que es porque me he resignado a mi situación actual, impuesta por superiores a los que no puedo o debo llevar la contraria si quiero seguir en esta empresa, y ahora intento verle su lado positivo. Debo admitir que de vez en cuando la situación me sobrepasa y exploto, pero no tan amenudo como antes. Ya no me deprime que me hayan degradado en el trabajo. Estoy aprendiendo cosas nuevas a las que, estoy segura, de que más adelante podré sacar beneficio.

¡Ah! Por supuesto que también me anima que ya tengo mi viajecillo para este año planeado y atado (vamos que ya tengo los billetes de avión). ¡¡¡Me marcho a Indonesia!!! Ya sé que no son las Seychelles pero algo es algo (además ese viaje lo tengo reservado a Liger!) Así que con mi viaje en mente no hay quien pueda conmigo. Todavía me queda un montón para marcharme (voy después del verano) pero no me importa. Porque ya es real, es factible y, eso me motiva.

Por otro lado, estoy llena de proyectos. En mayo me marcho un fin de semana con mis amigas a Madrid. La verdad es que tenemos un fin de semana de lo más ajetreado y no creo que sea posible escaquearme para tomarme algún café con alguna de vosotras (cosa que me habría encantado). Siempre pienso en vosotras cuando me acerco a alguna de vuestras ciudades...

Este fin de s
emana (el pasado) volví a mi más tierna adolescencia. Me pillé tal borrachera que he tenido que reconstruir parte de la noche mediante fotos que me han pasado. ¡Por Dios Hidden! a tu edad pillarte tal mandanga... Bueno, se me fue la mano. En realidad, no creo que se me fuera; mi problema es otro totalmente conocido. Me explico: Una pérdida completa de control. ¡Y es que la que aquí escribe no tiene límite! En lo que se refiere a comer y beber, debo admitir que tengo un problema. Me dan y cojo. Sea lo que sea y esté como esté. Así que a mí me ponían un vaso en la mano y yo, ni corta ni perezosa, tragaba. Y así terminé echando hasta la primera papilla con unas arcadas horrorosas y pidiendo que me dieran algo de comer sólo por el placer de vomitar algo sólido en lugar de la bilis que era lo único que me quedaba en el estómago. Y yo seguía con ganas de vomitar. Vamos, que pasé una de las mejores noches desde hace mucho tiempo hasta que me puse mala-malísima.

'Que me quiten lo bailao'