jueves, 15 de octubre de 2009

Aburrida y más.

Pues aunque intento animarme aunque sea un poco, sigo sin ganas de hacer nada. Lo único que me apetece es leer y olvidarme del mundo que me rodea que, en estos momentos, no me gusta demasiado que digamos. Así que me paso las tardes enganchada a mis libros e historias donde me siento una más de los personajes. Es una vía de escape y, de momento, me sirve.
Tengo un dolor de cabeza permanente que me está matando. Puede que eso también sea parte de mi mal humor y pocas ganas de nada. Como sigo de baja y de rehabilitación por el accidente, no puedo hacer mucho más. Hecho de menos mis escapadas a los centros comerciales (ahora como no tengo coche a joderse toca)... Ese dinero que tengo que más... Ves? no hay mal que por bien no venga... Claro que me tengo que poner a ahorrar un poco porque me toca comprar coche antes de fin de año...

Paso. No le voy a dar más vueltas a mi situación que me agobio.

Mañana tengo revisión de los matasanos de la mutua. Los odio. Son de lo más desagradable. Parece que le quitan importancia a todo y te tachan de mentirosa. O, por lo menos, es así como me hacen sentir. Pues lo siento mucho señores pero es que he empotrado mi coche a 80 km/h y, como comprenderán, bien del todo no estoy...

De momento me dejo llevar. Prefiero no pensar mucho así que devoro libros y películas y así no pienso.

lunes, 5 de octubre de 2009

Triste y sola. Divagaciones

No tengo motivo. No, no lo tengo. Pero no puedo dejar de sentirme así. ¿Seguro?. No, no estoy segura pero de momento la realidad se me echa encima y de una bofetada me despierta; estoy triste y sola.
Intento no pensar en ello y mantenerme ocupada. Acompaño a mi madre a hacer algunos recados y a tomar café, visito el hospital como cada día para que me pongan la jodida inyección que me deja el culo dolorido para un par de días (sí, me duele el culo desde hace una semana que comenzaron los pinchazos), voy a 'comer' a casa de mis padres para que me dejen tranquila (ala, ya has cumplido) con el tema de la comida, y yo sigo sin ganas de nada más que dormir.

Me pasa. Me suele pasar. Creo que me voy a ir de compras que tengo un vestido fichado que tengo que conseguir como sea...

He engordado y no puedo dejar de sentirme obesa, culpable, enfadada conmigo misma, asqueada porque no me gusto cuando me miro en el espejo. Quiero aquello que conseguí pero no me dejan en paz. Se preocupan, sí, pero sólo por mi peso... o eso parece.