jueves, 23 de julio de 2009

Asi rápido

Hola!!! pues he sobrevivido. Debo decir que la experiencia me ha dejado planchada. El tal fulano este (mi psiquiatra, quiero decir) me ha definido a la perfección. Me ha hecho un resumen casi exacto de mi personalidad en un tiempo record.
Diagnóstico: personalidad anancástica y cuadro de ansiedad.
Resumen: no tengo nada psiquiátrico, me han recetado unas ampollas para mi estado de apatía y tristeza y otras para cuando me den mis ataques de ansiedad o no pueda dormir. Me ha dicho que me coja unas vacaciones y me cuide, así que yo encantada!
La gente de mi entorno se ha quedado más tranquila y espero que hagan lo propio conmigo porque si no van a conseguir que no pueda salir de este estado de nerviosismo que está acabando comigo...
Os dejo que estoy escribiendo desde casa de mi suegrilla y no quiero que me pillen escribiendo aquí...
A ver si busco un rato de soledad con acceso a la net para leeros a todas que os tengo avandonadas y no me gusta!!!

miércoles, 22 de julio de 2009

Noticias...

Bueno, no tengo mucho tiempo de escribir así que intento ser breve pero concisa.

Gracias por vuestros comentarios. En estos momentos sois mi sustento, mi verdadero apoyo... así que sólo quiero agradeceros el hecho de que estéis ahí.

Mañana tengo cita con el psiquiatra. La verdad es que en mi cita del viernes con mi médico estuve temblando durante toda la entrevista que tuve con ella. Entré y salí igual de nerviosa, temblando y con taquicardia e hiperventilando. En fin, cosas del oficio, supongo. Me ha mandado unas pruebas hormonales por el tema de la pérdida de peso que puede que me haya afectado al tiroides y, de paso, me ha mandado al psiquiatra para que me haga un diagnóstico.

Mi estado de ánimo sigue tan cambiante como antes. Más incluso. Ahora los cambios son más rápidos, más repentinos... Antes no cambiaba tanto de estado de ánimo en un día, era más bien un día bueno, tres malos, otro bueno, otros cuatro malos, medio bueno, dos malos, etc. Ahora en un mismo día cambio de parecer y de estado de ánimo infinitas veces. Lo dejo estar. Mañana le contaré a quien quiera escucharme (o al que le toque, según se mire) estas cosas y a ver qué me dice. Creo que mi médico, por las preguntas que me hizo cuando me entrevisté con él, baraja la posibilidad de un trastorno bipolar... Mi madre sigue queriendo controlarme, quedando conmigo todos los días, invitandome a comer en la playa si hace bueno y a casa en caso de que haga malo. No entienden. Sólo quieren engordarme. ¿Piensan que si vuelvo a pesar 50 kilos se me va a pasar todo? Dije que no me importaba engordar. Mentí. Sí que me importa. De hecho ahora mismo peso 45 kilos y admito que me vuelve loca ese peso. YO ESTABA MUY BIEN EN MIS 43! No puedo evitarlo pero no me gusta pesar más. Esto del destape del verano...

Como estoy de baja, ya no puedo leeros tan amenudo, ni puedo hacer tantas entradas como quisiera. Ahora escribo desde donde puedo (en estos momentos desde casa de mis padres). Pero de todas formas, sabed que no me voy, que sigo aquí y que podéis seguir contando conmigo para lo que necesitéis, ok?

Mutxisimos besos a todas y cada una de vosotras.

Por cierto! tengo un comentario de alguien denominado Angel en el post anterior que dice que vio mi blog en las noticias... ¿qué noticias? ¿dónde? ¿por qué? necesito saberlo porque puede que tenga que privatizar esto para no exponerme tanto... necesito más información!!!

En cuanto pueda me vuelvo a conectar y os voy dando noticias frescas.

viernes, 17 de julio de 2009

Estoy como un flan...


Hiperventilo...
Tengo un nudo en el estómago...
Nervios...
Ansiedad...
Vergüenza...
y me sigo sintiendo estúpida contando mis penas a mi médico...
Three hours to go...

miércoles, 15 de julio de 2009

Una entrada SINCERA.

Lo primero es lo primero, así que debo de agradecer todos y cada uno de los comentarios que me habéis dejado. Ni os podéis imaginar lo que me ayuda leer vuestros consejos, saber que estáis ahí… Así que mutxisimas gracias.

Mi médico no puede recibirme hasta el viernes, así que la espera se me está haciendo eterna. Además, en el trabajo me están bombardeando con nuevos proyectos y tareas que yo sé que no voy a hacer porque voy a intentar por todos los medios posibles que me den la baja. Sí, como oís. No sé si lo conseguiré pero, sinceramente, espero que lo consiga. De momento intento hacer como que me importa.

Mis padres se lo tomaron con bastante tranquilidad. Creo, o tengo la impresión, de que no entienden mucho lo que me pasa. Para ellos, una depresión es estar triste y no tener ganas de nada, pero lo mío va más allá. Tampoco quiero darles muchos detalles. Les dejé claro que siento que no hago nada por mí misma, que siempre estoy haciendo cosas por los demás, que me siento controlada… y me parece que esta última parte se la han pasado por el forro de los cojones porque ahora me ‘obligan’ a ir a comer todos los días con ellos, me llevan comida a la playa en caso de que haga bueno, etc. ¡Eeeeehhh! Eso también es controlarme, ¿no os dais cuenta? Aunque sólo sea controlarme la comida a mí me agobiáis, ¡dejadme en paz un poco! Ya os he contado lo que me pasa, ¡basta! ¡quiero vivir mi vida!

En definitiva: no me entienden. Les sigue preocupando mi aspecto físico. Y, sinceramente, no estoy tan mal. He adelgazado y la gente se sorprende porque nunca me habían visto así de delgada. Nada más. Si siempre hubiera estado así, nadie diría nada. Sigo teniendo buena cara, no tengo cara de enferma ni se me notan los pómulos en exceso ni tengo las mejillas hundidas ni nada por el estilo.

Necesito respirar… Me ahogo…

Ayer descubrí que no conozco a mis amigas. De hecho, algunas no sé ni si lo son. Ana siempre ha estado muy preocupada por su aspecto. Se hace tratamientos, se ha inyectado en los labios, etc. Le conté un día que yo me había hecho mesoterapia en los muslos en la parte de las cartucheras. La verdad que se lo comenté en plan confidencia porque no me gusta hablar de esas cosas. La mesoterapia lo que hace es reafirmar la zona donde hay grasa localizada, nada más. Se puede notar un pequeño descenso del contorno donde se hace pero no adelgaza, sólo reafirma deshaciendo algunos nódulos de grasa. Bien, pues ha llegado a oídos de mi madre lo siguiente: ‘¡cómo no va a estar Hidden así si se da inyecciones para adelgazar!’. ¡Toma ya! ENVIDIOSAS DE LOS COJONES. ¡¿Inyecciones para adelgazar?! ¡¿tú ya sabes lo que es eso?! Bien, el caso es que Ana se lo contó a María y ésta a su madre que es la que le ha dicho esto a la mía. ¡PUTAS! Todas ellas. No hacen más que malmeter y hablar de lo que no entienden de lo que no tienen ni puta idea. Y es que el otro día, le dejé a Ana uno de los mini-short que me había comprado y ¡sorpresa! ¡Le quedaban pequeños! Sí, la apretaban en la cadera y la sacaban la poca chicha que tiene (que conste que está más flaca que yo pero debe ser más ancha de cadera, sólo eso). La sentó como una patada en el culo y yo no puedo dejar de alegrarme y sonreírme. ¿Sabes qué? Te jodes. Sí, así como suena, por envidiosa, por contar por ahí lo que no debes, por traicionarme o porque me siento traicionada y porque estoy hasta los cojones de que metáis las narices en mis asuntos sólo para cotillear en lugar de para ayudarme. Sí, porque todavía no he oído ningún ‘¿Estás bien? ¿te encuentras bien?’ de ninguna de ellas. Y no se dan cuenta de que yo puedo ser la más puta de todas...

Pues sí, son mis amigas, pero de ahora en adelante creo que no puedo considerarlas como tal. Serán ‘amigas’.

Puede que esté siendo un poco extremista pero estoy hasta los cojones de todo. En estos momentos, si pudiera definir la forma en la que me afecta lo que me rodea y mi forma de pensar sería ‘todo o nada’. Puede que hoy el día me regale una eterna fiesta, llena de risas y bromas, donde nada es tan serio ni tan importante pero también puede que mañana me parezca más cruel, triste y sin sentido de lo que de verdad es. Por eso es normal verme riendo a carcajadas y al instante muerta por el llanto... es "normal" y pasará. No acepto relaciones a medias, a la gente que quiera estar conmigo le pido estar "conmigo o en mi contra", a cambio doy exactamente lo mismo. Así que como me siento traicionada, están en mi contra. Así lo siento y así es para mí.

Soy extremista y no lo puedo evitar. Soy capaz de cuidar mi salud hasta la exageración o llegar a lastimarme tanto, que podría alucinar a cualquiera.

¿Qué quieres que sea? ¿Con quién quieres estar? Puedo ser lo que te de la gana. O mejor dicho, puedo ser lo que me de la gana: dulce o borde; discreta o la más puta de las cotillas que pueda existir; precavida o bien, la más impulsiva de todas. Realmente no suelo pararme a pensar mucho y mi impulsividad me delata. Puedo ser lo que haga felices a los demás mientras sienta que están conmigo. Si están contra mí…

De un instante al otro me puedo volver violenta y agresiva cuando eso ocurre no atiendo a razones. En estos casos que no intenten calmarme, porque puedo llegar a ser la más cruel de todas y puedo llegar a destruir a quienes lo intenten.

Puedo ser una grandísima mentirosa, una maravillosa actriz de la vida... o lastimar con mi sinceridad.
Soy capaz de llorar con los libros a cuyas historias me traslado y siento como si fueran mías, con las películas... pero raramente me verán llorar por lo que realmente pasa a mí alrededor.

Es increíble cómo entre los que me conocen, algunos pueden tener una idea acerca de mi personalidad y otros, una completamente distinta aunque ambos tengan fundamento.

Y que conste que puedo dar mi vida por los que me aman, pero puedo herir hasta más no poder a aquellos por los que me siento atacada. Guardo recuerdos por si algún día puedo usarlos en tu contra. Así que cuídate de meterte conmigo porque soy la más rencorosa de todos. Porque soy de respuesta rápida e impulsiva y sé por arte de magia lo que tengo que decir para herir a quien me rodea.Después de todo esto, sólo puedo decir algo de lo que estoy segura: nadie sufre más que yo.

lunes, 13 de julio de 2009

Broken

No sé ni por dónde empezar.

Esa madre que parecía se había dejado de preocupar por mi aspecto, el viernes cuando me vio en la playa casi se desmaya al verme. Con ropa no le debo de dar tanta impresión, pero al verme en biquini se asusto de forma extrema. Se pasó toda la tarde y la noche llorando, cosa que me dijo al día siguiente por teléfono. Yo me desmoroné.


Hablé con mi novio y le expliqué que no estoy pasando una buena época, que me siento extremadamente triste, angustiada y sin ganas de nada. Que no siento ninguna motivación por nada y que sólo quiero encerrarme en casa, tirarme en el sofá y llorar. Que no siento ninguna alegría por levantarme cada mañana. Que mi vida no tiene sentido. Que estoy hasta los cojones de que todos los días sean lo mismo. Que no puedo más de sentir que yo doy más por la gente de lo que la gente da por mí. Que estoy rota, por fuera y por dentro. Tengo una depresión de caballo, sí, lo admito. Y siento que llorar ya no es suficiente.

Hoy me toca tener la misma charla que tuve con él con mis padres. Mi madre me va a llevar al médico. Supongo que de aquí me mandarán al psicólogo que decidirá si necesito o no ir al psiquiatra. Yo no quiero que mis padres lo pasen mal. No quiero preocuparles. Hacerles pasar por lo que yo estoy pasando es lo último que quiero. Pero es tarde para todo esto. Están preocupados y tan rotos como yo. Y no es fácil; no va a ser fácil escuchar por parte de su hija que la vida es una mierda y que he perdido la ilusión por todo, incluso por vivir (más de una vez me habéis oído aquí decir que soy un autómata, un robot sin sentimientos que hace lo que la gente espera y punto). Y yo necesito tranquilidad. Necesito saber que la gente de mi alrededor está bien. No soporto pensar que están mal y que, encima, es por mi culpa. Y yo sólo quiero llorar. De hecho estoy llorando.


He decidido no contar nada sobre mi ED. Suficiente tienen con mi depresión y lo que quieran sacar de trastorno de personalidad. Creo que llegarán a la conclusión de que mi pérdida de peso está derivada de todo lo que me pasa. Puede incluso que haya sido un grito de ayuda un poco inconsciente. Es por mi pérdida de peso que se han preocupado. Como mi imc no es tan bajo como para que me den un diagnóstico de desnutrición, mis análisis son normales y una ya tiene una edad suficiente como para no pensar directamente en un ed, creo que será suficiente.



Tengo miedo. Tengo miedo de lo que me puedan decir. Tengo miedo de la reacción que puedan tener mis padres. Tengo miedo de ir al médico. Tengo miedo de que no pueda superar esta desesperación que tengo. Tengo miedo de… no sé de qué tengo miedo. Tengo miedo de tantas cosas. En estos momentos tengo tal concentración de sentimientos encontrados dentro de mí que no me siento capaz de explicarlos. Es la primera vez que los digo en alto (el sábado fue la primera vez que hable con alguien de ello). Y tengo de que me hagan ganar peso. De que me obliguen. Lo último que necesito ahora es sentirme obligada a hacer algo y sentir, de nuevo, que no soy yo la que lleva las rienda de todo esto. Que incluso aquí no me van a dejar elegir. No me importa ganar un par de kilos o tres (de hecho estoy dispuesta a ello si con eso consigo que mi madre se quede más tranquila), pero por nada del mundo quiero superar los 46. No lo soportaría. En estos momentos no podría con ello.



Sigo sintiendo que necesito romper. Una ruptura con mi vida actual. Puede que incluso me den la baja, en cuyo caso, ya no podré escribir tan de continuo. Pero no os pienso abandonar. Porque sois importantes para mí, porque aquí me siento comprendida y porque aquí hay gente a la que quiero. Y sigo llorando.
Rota.


BROKEN

Alone again, again alone
Patiently waiting by the phone
Hoping that you will call me home
The pain inside my love denied
Hopes and dreams swallowed by pride
Everything I need it lies in you

Cause I’m broken
I know I need you now
‘Cause deep inside I'm broken
You see the way I live

I know, I know your heart is broken
When I turn away
I need to be broken
Take the pain away

I question why you chose to die
When you knew your truth I would deny
You look at me
The tears begin to fall

And all in all faith is blind
But I fail time after time
Daily in my sin I take your life
All the hate deep inside
Slowly covering my eyes
All these things I hide
Away from you again
All this fear holding me
My heart is cold and I believe
Nothing’s gonna change
Until I'm broken

viernes, 10 de julio de 2009

Necesito un Break



Sigo sin ganas. Estoy de lo más sensible por una parte y de lo más irascible por otra. Por lo primero, me pongo a llorar o me entran ganas de llorar a cualquier cosa un poco sensiblera que veo, leo o escucho; por lo segundo, estoy de lo más violenta y me molesta sobremanera cualquier cosa. De hecho, me pondría a dar de puñetazos a las paredes mientras lloro. No sé. Es una sensación de impotencia incontrolada que no sé por qué razón está ahí, pero está. Creo que tendré que pensar el porqué de mi estado de nerviosismo. Sí, estoy nerviosa pero al mismo tiempo no tengo ganas de hacer nada, de ver a nadie, de quedar con nadie. Ayer intenté evadirme un poco yendo de rebajas y ni eso me entretuvo. No compré más que un sombrero de paja para la playa que, por otro lado, no puedo ir porque hace malo. Eso también me entristece. ¿Dónde está el verano? Vaya mierda de tiempo que hace en el norte… A veces pienso en dejarlo todo aquí y marcharme a vivir a cualquier otro sitio donde haya buen clima: a las Canarias, por ejemplo.









Necesito un break…






Hay momentos en los que me apetece dar un giro de 360 grados a mi vida. Porque me aburre la monotonía que me embarga, porque estoy hasta los huevos de siempre lo mismo, de no vivir ninguna emoción, de no sentir esa emoción diaria de un nuevo día. Soy un autómata y vivo como tal. Esa es la idea que últimamente no puedo quitarme de la cabeza. A mi alrededor, la gente vive cambios: se casa, tiene hijos, se marcha de viaje… ¿y yo? Yo nada de nada. Llevo dos años prácticamente sin vacaciones por diferentes razones. Me voy a coger 2 semanas ahora en agosto y ni me lo creo. Sí, me marcho de viaje pero ningún gran viaje. Quiero hacer un gran viaje; lejos, a Australia, la polinesia francesa, la india, Sudáfrica, Argentina, Costa Rica, lejos…




Necesito un break…




En el trabajo sigo sin hacer nada. Ayer estuve las 8 horas leyendo. ‘Bajo en Calorías’ primero y ‘Harry Potter’ después. Qué irresponsabilidad la mía… si mi responsable se enterara… Pero puede que esté harta de ser siempre la responsable, de hacer siempre lo que se espera de mí o, simplemente, lo que se espera: hacer una carrera, especialización, master, tener pareja, irte a vivir con él, casarte, tener hijos… ¿y si lo dejo todo y me marcho? Bueno, pienso en marcharme pero con mi pareja. Puede que a él también le guste la idea… Romper con todo… ¿no os da ganas de hacer alguna locura de esas?




Necesito un break…





Aunque sea un fin de semana por ahí… Asturias, Madrid, Barcelona… Puede que haga una escapada... un fin de semana de Spa... en Cantabria hay uno baratito que está bastante bien...

Necesito un break…







Son fiestas en Santurce (un pueblo a 15 km de Bilbao). Siempre me han encantado estas fiestas. Son tremendas, hay siempre muchísima gente, los conciertos suelen ser bastante importantes (este año Carlos Baute, Bunbury y Nena Daconte entre otros). En cambio, este año no me queda claro que tenga ganas de salir. Por una parte me ‘obligo’ a salir para estar con mis amigas que, tengo que admitir, últimamente las tengo bastante abandonadas, para ver si me olvido de mi tristeza y mis ganas de no hacer, para reírme un rato… Pero después pienso en el cansancio que acumulo, en que no tengo ganas de poner buena cara ni de sonreír cuando realmente me apetece llorar, en gente hipócrita que por estar de fiesta (o borrachos, tanto da) te saludan la mar de contentos y felices cuando el resto del año ni te miran a la cara, en que el lunes volverá a ser más de lo mismo teniéndome que levantar a las 5:30 de la mañana… Prefiero ni pensarlo. Lo decidiré según la marcha. Mañana será otro día.


Necesito un break…







martes, 7 de julio de 2009

Desvaríos para pasar el rato...


Estoy aburrida y asqueada no os podéis imaginar hasta qué punto. Me quedan dos horas para salir de la oficina y no sé en qué invertir o, mejor dicho ocupar este tiempo. No es que no tenga trabajo por hacer, que lo tengo, sino que no tengo ganas de nada. Estoy de lo más pasota, sin ganas de trabajar, sin ganas de leer, sin ganas de levantarme de mi silla, sin ganas de pensar siquiera. Porque he intentado ponerme a leer un rato a ver si conseguía evadirme y no estar todo el rato mirando el reloj pero se me va la olla. No puedo leer; realmente no me apetece. Prefiero mirar la pantalla y hacer como que estoy super interesada en lo que veo cuando realmente ni leo, ni miro, ni veo. Estoy off. ¿Lo peor?: cuando estoy así sólo pienso en comida. Pero si me paro y lo pienso un poco fríamente ni siquiera eso me apetece ahora.

¡Camarero! ¡Una de nada, por favor!

¡Marchando!



Creo que finalmente mi madre se ha dado por vencida con el tema de mi peso. Ayer ni siquiera me dijo que me subiera a la balanza delante de ella. Se conformó con mi palabra y la frase de ‘¡pues yo me veo estupenda!’ (mentira, pero qué podía decir...). ‘Pues te verás estupenda, pero estás excesivamente delgada’. Ale, a cascarla por ahí. Ahí quedó todo. Y yo tranquila.
No entiendo por qué me dicen que estoy excesivamente delgada… ¿No me ven las piernas? En estos momentos me veo hasta tripa. Estoy estancada entre 43 y 43,9 (peso de primera hora de la mañana) y yo no dejo de verme obesa. Bueno, más bien sentirme. De vez en cuando tengo mis momentos de lucidez y no me veo tan gorda. He llegado a los 42,300 y los echo de menos. Todas las mañanas ansío ver ese 2 pero no llega. Sigo arriba y abajo con esos 900 gramos. Teniendo en cuenta que he tenido boda y llevo sin ir al baño desde hace 3 días (hoy hará 4) tampoco está tan mal.


Estoy delante del ordenador. Me sigo aburriendo. Voy al baño, me planto delante de los espejos, junto mis pies, miro el hueco que queda entre mis muslos, sigue ahí, podría ser más grande pero, por lo menos, sigue ahí. Vuelvo a mi sitio y me como los trozos de sandía que he traído. Sólo por hacer algo. Porque me aburro y tengo sueño. Necesito un café. Cortado. Calentito. Pero odio el café de la máquina y el de la cafetería de aquí está peor que el de la máquina.

Tengo sueño o aburrimiento o ambas cosas. No me queda muy claro. La comida vuelve a mi mente. Bollos, chocolate, helado… tortilla, queso, jamón y pan… cola-cao para hacerlo pasar. ¡Cerda! ¡¿Por qué?! ¿Por qué cuando estoy con este estado de ánimo sólo pienso en llegar a casa, estar sola, sentarme delante de la tele y empapuzarme? Después a dormir. Sofá, mantita y a dormir.
Hora y media… ¿Notará alguien mi ausencia si me escapo antes? Puede que no, lo más seguro es que no me echen de menos ni un poquito, pero como tengo a un tal Murphy pegado al culo, seguro que surge algo y me llaman por teléfono cuando no estoy.


lunes, 6 de julio de 2009

El día después...

La boda estuvo genial. Lo pasamos muy bien. Yo conseguí no preocuparme en exceso por la comida que, por cierto, estaba riquísima. Como en la mayoría de las bodas, había comida en exceso, así que nadie se sorprendía de que en los platos quedara comida. Por mi parte, lo reconozco, comí bastante más de lo debido y bastante más que muchos de los que estaban sentados conmigo (ya he comentado alguna vez que tengo ese problema; de la que empiezo pierdo el control y me cuesta parar. Y más si está todo tan rico como estaba). Y también reconozco que más de la mitad se fue por el desagüe. Tras la comida, otra pérdida de control por mi parte. Pero ¡de perdidos al río! Me enganché una borrachera bastante elegante, pero sin terminar muy mal ni nada. Esta vez me sorprendí a mí misma y conseguí decir un ‘hasta aquí que ya estoy suficientemente borracha’ (creo que me estoy haciendo mayor… jajaja).

En cuanto a los modelitos, hubo de todo. Que conste que la que aquí escribe iba monísima… ejem… como siempre, las fotos no me hacen justicia (soy lo menos fotogénico que he visto nunca), pero no me puedo quejar.

Una anecdotilla: entre las amigas de la novia, hay una chica que está hiperflaca. Llevaba un vestido marcando la cintura con un cinturoncito estrecho. ¡Dios! No os podéis imaginar que cintura… pues bien, ni corta ni perezosa, cuando ya llevaba unas copas encima, me fui directa donde ella y la dije ‘oye, que no te siente mal, pero ¿cuánto te mide la cintura?’. La susodicha me miró sorprendida por la pregunta (evidentemente, no sé lo que me esperaba) y la entró la risa. Yo seguí a lo mío: ‘es que antes, cuando estábamos entrando en el restaurante, iba yo detrás de ti y estaba flipando…’ (a ver si así cuela) ‘creo que no llegas a 60’ (ni a 58 tampoco, pero me pareció muy fuerte decirlo así. Mejor 60 que es un número redondo). ‘No, no llego: alrededor de 56’. ¡Toma! En todo el morro… ‘qué envidia, hija’. Ale, resuelta mi duda me quedé a gusto. Ahora haceros una idea… en fin, sin comentarios.

Esta semana me toca hacer limpieza de lo del fin de semana, aunque no empezamos con muy buen pie, ya que tengo que ir a comer a casa de mi madre… ¡Espero que haya cositas sanas y ricas! Mi madre, la verdad que cocina bastante sano, no puedo quejarme.

Bueno, pues es lunes y tenemos toda la semana por delante…

viernes, 3 de julio de 2009

Viernes!

Pues al final ayer cené lo incenable. ¿Pero cómo se puede poner tantísima comida encima de una mesa? así que parte de ella se fué por el váter. Sí, sólo parte porque tampoco era plan de que me demorara más de lo necesario en el baño (y que conste que me considero rauda y veloz como Speedy Glez!). El resultado han sido 400 gr. más esta mañana. En fin, prefiero no pensar en ello...


Estoy nerviosa. Lo de las bodas me pone nerviosa y no lo puedo evitar. Más comida y mucha gente mirándote... Mirando te cómo comes, claro, porque estás flaca y no lo entienden... que me miren sin más no me suele importar...




Tengo la manía de cuando llego al restaurante ir al baño a ver si traga bien (hay algunos que se pueden atascar con la mirada... y no nos gustaría que pasara eso...). Normalmente no suele haber problema. Escaparda antes del café y ¡a hacer penitencia! ¡ale! que se lleve el desagüe todo lo posible que yo no lo quiero.
¡Además, ayer me enteré de que el año que viene ya tengo otra! ¡y van dos! (para el año que viene, digo).
De mis tratamientos, para hoy sólo me queda pelo, manicura y pedicura. ¡¡Joder, todas las cosas que tiene que hacer una por una boda que no es la suya!!


Bueno y mañana intentaré disfrutar todo lo que pueda de la celebración. Lloraré cuando entre la novia en la iglesia, ignoraré al cura, sacaré un montón de fotos e intentaré olvidarme de mis problemas por un día!

El lunes os cuento. Evidentemente no voy a subir ninguna foto, pero yo os cuento.

Hoy os dejo un enlace a youtube que contiene un video de Silverchair. La canción se llama Ana's song (Open Fire): www.youtube.com/watch?v=HdF98W-ON3Q







¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!

jueves, 2 de julio de 2009

Medidas


Hace algún tiempo que no me tomaba las medidas. Antes, cuando no tenía báscula en casa, me controlaba por mediciones más que por el peso. Realmente, nunca me ha importado mucho cuánto pesaba siempre y cuando mis medidas no fueran lo que yo consideraba como excesivas.

He estado revisando las entradas antiguas porque sabía que había apuntado algunas de las medidas que tomé. En ellas falta el pecho porque siempre he sido de pocas tetas y bastante estrechita de espalda. Ayer también me medí el pecho.

28 de diciembre de 2007:
  • 57 cm. de contorno de muslo (por su parte más ancha)
  • 65,5 cm. de cintura
  • 92 cm. de cadera

25 de febrero de 2008:

  • 52 cm. de contorno de muslo
  • 62 cm. de cintura
  • 86 cm. de cadera

01 de julio de 2009:

  • 47 cm. de contorno de muslo
  • 81 cm. de pecho
  • 59 cm. de cintura
  • 82 cm. de cadera

He evolucionado, verdad? Tengo que decir que ahora me gusto más. Algo hemos logrado, por lo menos... Es que antes me veía totalmente descompensada porque era muy estrecha de espalda y pecho y, en cambio, tenía mucha cadera. Así que ahora, por lo menos, estoy proporcionadita.

Tiemblo sólo pensar en que esta noche me toca cena familiar...


miércoles, 1 de julio de 2009

De escaqueo... y rebajas!





Ayer quedé con unos amigos que hacía tiempo que no veía. Lo primero que me dijeron fue ‘¡Pero si estás guapísima! ¡Qué delgadita! ¡Pareces una muñequita!’. Sonrisilla en la boca mientras mi yo interno da saltos de alegría y grita ¡yuju, yuju, yuuuujjuuuuu!

Si es que estas cosas la alegran a una la tarde… estuvimos tomando algo, hablamos de los viejos tiempos de estudios, escapadas a la playa cuando se suponía que teníamos que estar estudiando para los exámenes de junio, viajes conjuntos y planes futuros. Pasé una tarde de lo más entrañable.
Estoy sin ganas de nada, la verdad sea dicha. Me refiero a ganas de currar, claro está, porque sí que me apetece coger el coche, pasarme por las rebajas a por un par de zapatos que tengo fichados y poner rumbo a la playa a evadirme y olvidarme de todo (¡¡VIVA MI LUGAR DE ESCAPE Y EL BUEN TIEMPO QUE TODAVÍA DURA!!).

Supuestamente hoy debería de estar de fiesta. Son las fiestas de La Guía en un pueblo a 13 km. de Bilbao. Esta fiesta se caracteriza porque son de día (realmente se alargan todo el día, la tarde y la noche, pero la fiesta ‘original’ era de mañana). Pero yo prefiero irme de rebajas y a la playa. No estoy sociable hoy. O, mejor pensado, no tengo ganas de socializarme con la gente con la que suelo andar (con mis amigas). No tengo ganas de sus temas de conversación. Hoy no. Necesito tiempo para mí, para relajarme, y como me lo puedo permitir (otros días no puedes escaquearte de ciertos compromisos) me lo voy a regalar.




Llevo buen camino en volver al peso al que estaba. Alguna me preguntó por mi ‘dieta de la semana’. Pues bien, sabéis que no me salto comidas, así que desayuno un puñado de all-bran flakes echados en un tazón de café con leche (cargadito de café), como algo de melón o sandía con un café en el trabajo, otro café a la hora de comer con una manzana y unas espinacas (o en su defecto cualquier verdura o ensalada que encuentre en la nevera) y un yogurt Activia 0% para cenar. Como veis estoy comiendo más bien poco y tomando mucho café. ¿Alguna vez os he dicho que soy adicta al café? Tengo que tener en cuenta que los jueves, como voy a casa de mi suegra a cenar, no suele haber dieta que valga allí y, aunque suelo intentar dejarlo todo en alguna visita al baño, no siempre me es posible. De todas formas creo que conseguiré el 2 para el sábado, así que estoy contenta.


Mañana y pasado me los dedico también a mí: masaje, tratamiento de cara, peluquería, depilación, cremita por aquí, manicura y pedicura por allá… menos mal que una es muy mañosa y la mayoría de las cosas ¡me las hago yo!, así que mi cuarto de baño se va a convertir por dos días en una especie de spa – salón de belleza. ¿Habéis probado en regalaros un día un baño con sales y aceites esenciales, a media luz, con un cafecillo (o cualquier otra cosa que os apetezca) y vuestra música favorita de fondo? ¡TODO UN HOMENAJE QUE TODOS NOS MERECEMOS!