lunes, 29 de junio de 2009

Yo contra mí.


Desde la última vez que escribí, me he relajado un poco y he cogido peso. Mal, Hidden, mal. Creo que después de que me dieran la noticia del curro, me quedé tan tranquila que esa tranquilidad se ha extendido a todos los aspectos y he estado comiendo más de lo que debo. Ahora me toca enmendar...



Estoy totalmente convencida para hacer una carrera contra mí misma (no me gustan las competiciones de unos contra otros) ya que es la manera más efectiva que tengo para volver a mis 42 kilos para el sábado. Tengo boda y pienso estar perfecta. Lo necesito así. Necesito verme bien en casa y después en la boda, porque normalmente, en casa puedo llegar a verme bien, pero depués cuando llego a la celebración y veo lo que hay a mi alrededor, me da el bajón y me siento una mierda. No quiero que me pase eso otra vez. Necesito que no me pase eso. Sé que es inevitable que me compare así que, por lo menos, no salir mal parada en la comparación. Por algo se dice eso de 'Las comparaciones son odiosas'.




De momento poquito más que contaros. Sigue haciendo buen tiempo y yo sigo escapándome a la playa cada vez que puedo. Mi momento de relax y olvido. Esta semana lo voy a tener más jodido porque con lo de la boda estoy super ocupada, tengo un montón de cosas pendientes por hacer, pero eso también es bueno porque si me mantengo ocupada no me acuerdo de comer.





jueves, 25 de junio de 2009

Noticias Frescas.


Al final se ha aclarado el tema del curro. Hoy es el primer día del fin de la incertidumbre que me perseguía y la llevaba pegada al culo todo el día sin poder hacer nada para librarme de ella. ¡Fuera! Ya está, se fue.

Os cuento:
Me han prorrogado el contrato en el proyecto en el que estoy ahora por 4 meses más; es decir, que sigo aquí hasta el 31 de ocubre. En principio, cuando se vaya acercando la fecha, me mandarán a otro proyecto que está planificado, así que puedo estar tranquila porque trabajo no me va a faltar. Lo peor: me van a poner aquí a dos tipos/tipas (todavía no lo sé seguro) a los que tengo que ir formando para que a partir del 31 de octubre se hagan cargo de mi trabajo de una forma totalmente operativa.


Mi preocupación: que los tenga tan pegados al culo que no pueda seguir escribiendo como hasta ahora y leyendoos todas las mañanas. Pero no os preocupéis porque soy la reina del escaqueo para estar cosas y puedo prometer y prometo que seguiré aquí.

Por lo demás, sigo bastante indiferente en cuanto a mi ánimo y con muchos cambios radicales de humor. Estos días pasados ha estado haciendo buen tiempo, por lo que las tardes han sido de lo más relajadas al solete en la playita. Hoy anuncian lluvia así que se acabó el chollo. Mis siestas al sol me ayudan a aislarme del mundo y sentirme feliz por un momento, sin problema alguno, perdida en mi mundo.

Por lo demás, hoy por la tarde estoy bastante liada porque me toca preparar la cena para esta noche. ¡Esta noche cocino yo! jejeje. La verdad es que me encanta cocinar, el problema, es que cuando una cocina luedo no se contentan con comer los demás y esperan de tí lo mismo: que comas. Así que, como todos los jueves, habrá que cenar en familia.


Gracias por haber estado ahí todo este tiempo en el que no sabía qué iban a hacer conmigo en el curro. No tengo suficientes palabras de agradecimiento para todas.
MUTXISISIMAS GRACIAS!



lunes, 22 de junio de 2009

LOCA ¿?

Estoy deprimida, triste y sin ganas de nada. Además, creo que me estoy volviendo loca. Mejor, siento que me estoy volviendo loca. Estoy desarrollando una especie de esquizofrenia paranoide o algo así. Una personalidad múltiple. Ya no es que hable sola, conmigo misma, me haga preguntas y me conteste, sino que he llegado al punto en el que delante de un espejo hablo conmigo como con otra persona. Y es que realmente hablo con otra persona. Digamos que es como si me contestara otra persona. Una parece tener miedo, estar sola, sentirse sola y desanimada, débil. La otra más fuerte, cruel, directa, sin prejuicio alguno, con control. Intento hacer que se unan para crear un equilibrio. Creo que las dos juntas podríamos llegar a algo. Pero no puedo siguen totalmente separadas. Una llora. La otra grita reproches, y no la falta razón. Claro que tampoco a la otra por llorar. Es increíble, me entiendo y, al mismo tiempo, no me entiendo. Me soporto y, por otro lado, no puedo conmigo. Necesito relax. Más días en los que pueda olvidarme de todo. Vacaciones. Pero no puedo. Ahora no puedo.


Me he pasado el fin de semana entero con unos nervios incontrolables y una ansiedad de caballo. Consecuencias: me fui de compras a quemar la tarje y comí como una mala bestia. Consecuencias de las consecuencias: mi cuenta en casi números rojos y un kilo más. También: dos pares nuevos de zapatos, una falda, un vestido, un cinto y una camiseta y, una acidez de estómago de campeonato. ¡Viva el Almax!

Sigo intentando currar lo menos posible, pero como esto pinta mal, mis responsables no hacen más que apretarme las tuercas para que, si se diera el caso, todo quedara lo más cerrado posible para que el que venga a ocupar mi puesto lo tenga lo más fácil posible. ¡¡¡FUCK YOU!!! Eso es lo que me gustaría hacer con todo. En cambio, voy haciendo lo que me piden. Si es que ¡soy gilipollas! Y vuelvo a ponerme frente al espejo pero no me puedo enfrentar. Soy una petarda que no es capaz de decir que no. ¡Por imbécil! No tengo nada más que decir.

miércoles, 17 de junio de 2009

Incertidumbre


Estoy asqueada y sin ganas de nada. Suena el despertador. 5:45 en números rojos. comienza otro día igual que el anterior. ‘Mierda, me muero de sueño’. Primer pensamiento del día. Busco a tientas las zapatillas y al baño. 43,300. Vaya, me esperaba algo menos. Paso. Me aseo, me visto y a desayunar. ¡Una de café por vena! Gracias. Salgo y voy al garaje. Cojo el coche. A trabajar.




¡Joder! ¡Soy un puto autómata! Qué asco. Bueno, por lo menos hoy parece que va a hacer bueno. Según salga a la playa y así no tengo tentaciones de comerme todo lo que encuentre por casa. Porque últimamente, con eso del trabajo no tengo nada de control. Lo intento, me marcho de casa para no caer en la tentación pero es inútil. En cuanto llego y estoy sola me pierdo. El Sr. Poco Tacto me obliga a cenar. Ceno, voy al baño y veo un ratillo la tele. A la cama. Otro día más, o menos, según se mire. Y yo sigo en una situación de incertidumbre.





Supuestamente mi contrato termina el día 30. 9 días laborables. Eso me queda aquí. Después a mi oficina (me refiero a la de mi empresa en lugar de a la de la empresa donde estoy haciendo el proyecto) a no hacer nada porque no tienen trabajo para mí (por lo menos de momento). Si por lo menos supiera que va a pasar esto… pero puede que me tenga que quedar aquí formando a alguien nuevo que quieran traer. Y malditas las ganas que tengo yo de formar a nadie. ¡Que me has quitado el puesto tío! Te buscas la vida y te sacas tú solito las castañas del fuego como yo hice cuando entré que estaba sola. Ni que la persona que venga tuviera la culpa… no, no es culpa suya. La culpa es de los de arriba por tocarnos los cojones a los que estamos debajo. Como siempre. Juegan con nosotros como si fuéramos marionetas. Y lo peor es, que nos dejamos. Somos títeres en sus manos; ahora estas aquí, ahora no, ahora sonríe, ponte serio, así, bien, haz esto, redacta aquello, analiza lo de más allí… ¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA!


No puedo más. Intento trabajar lo menos posible y no paran de llegar marrones varios a mi mesa. Intento tirar balones fuera, pero todo es para la semana que viene y, desgraciadamente, no hay nadie aparte de mí que pueda hacer esto (tengo un equipo de 5 personas pero esto no se lo puedo delegar a ninguno de ellos; una pena). Como esta no estoy haciendo nada (literalmente, llevo 3 días viendo pasar las horas) supongo que la semana que viene me moriré de estrés. Pero todavía no ha llegado la semana que viene y yo no quiero trabajar. De mientras, me atiborro a caramelos sin azúcar porque no quiero comer nada además de la fruta que me he traído y me estoy muriendo de ansiedad. Dormir, necesito dormir. Porque cuando duermo no estoy, no soy, no siento. El subconsciente toma el control y el Yo puede dejarse morir. Sí, necesito dejar morir al Yo. Para no ser, para evadirme.


El lunes me pasé toda la tarde durmiendo. Hoy pretendo hacer lo mismo pero en lugar de en el sofá en la playa. Sí, mucho mejor en la playa.

lunes, 15 de junio de 2009

Tema de conversación: Mi peso




Ya me he acostumbrado. Cada vez que quedamos con alguien, antes o después el tema de conversación da un giro inesperado (o más o menos esperado) y sale el tema de mi peso, de lo que abulto, etc. Bueno, este fin de semana, de lo malo, malo, no salí muy mal parada aunque siempre dejan claro que con 2 kilos más (esta vez fueron dos, otras veces se atreven a decir 5) estaría mucho más guapa. Y a mí me entra la risa. Ya he pesado 45 kilos y me seguíais diciendo que con 2 kilos más estaría mucho más guapa. Vamos, que parece que debo estar igual con 43 que con 45. Pues a ver si es verdad y cuando pese 40 siguen diciendo que me faltan 2 kilos y, por mí, perfecto.
Me lo pasé en grande. Todo sea dicho. La gente con la que estuvimos, que yo no conocía más que de vista y haber cruzado cuatro palabras en la calle, fue encantadora con nosotros e hicieron que pasara un día inolvidable.





Desconecté de todo que falta me hacía, así que no dejo de estar agradecida.



Por lo demás, quitando el sábado que estuve estupendamente de ánimo y de todo lo demás también, porque tengo que decir que estrené uno de mis mini-pantalones y hasta me vi flacucha, cosa que me encantó, el domingo todo cambió y desde ayer estoy de lo más tristona y susceptible. Llorona. Sí, lloro por todo. Si no estuviera ahora rodeada de unas 150 personas que estamos aquí metidas, se me caerían las lágrimas.


Y para muestra, un botón o, mejor, una anécdota:
Mi suegra hizo para el sábado una quesada de la que sobró un trozo que me envolvió en papel de aluminio para que me la llevara a casa (tiene cierta obsesión con engordarme). Normalmente, el Sr. Poco Tacto, es también Don Comida Sana. Así que me controla bastante las mierditas que como: frutos secos, chuches, dulces, pasteles y demás cosas que engordan, tienen mucha grasa o dan colesterol. Ayer por la noche, después de cenar, yo estaba sentada en el sofá mientras él se había quedado en la cocina. Apareció en el salón con un plato y un trozo de quesada para mí. No me lo podía creer, se me saltaron las lágrimas (esperé a que volviera a la cocina, claro, porque imaginaos qué tontería ver llorar a alguien porque le llevan un trozo de tarta). ¿Para mí? Me la comí sin ningún tipo de remordimiento, he de decir.


Pues sí, por tonterías así lloro. No puedo explicar lo que se me removió por dentro cuando me trajo un trozo de tarta la persona que normalmente me está diciendo que deje de comer tal o cual cosa cuando me ve. Y sólo tengo ganas de llorar y dormir. Hoy no me apetece hacer nada. Me he levantado pensando en que esta tarde me voy a echar la siesta más larga del mundo. Ese es todo mi plan para hoy.




viernes, 12 de junio de 2009

Un, dos, tres... desconectando...


bueno, he decidido que he de resetear mi cerebro..... descansar mi cuerpecito..... desconectar mis circuitos...... pero sobre todo.... disfrutar del buen tiempo, vivir un poco....y respirar nuevos aires de fin de semana...... así que con muy poca imanación........ me despido hasta dentro de unos días..... un par de días.....


gracias por estar del otro lado..... y aquí estoy; aquí seguiré dentro de dos días...
¡DISFRUTAD DEL FIN DE SEMANA!


jueves, 11 de junio de 2009

Comienza la caza de brujas...


Bueno, pues empieza a haber movimiento por aquí. Primeras personas del equipo que dejan el proyecto y primeros despidos...




¡Me encantan las BRUJAS!
¿Por qué habría que cazarlas? (o despedirlas en este caso...)





martes, 9 de junio de 2009

A LA MIERDA

A la mierda con el trabajo,
A la mierda con el tío ese que nos quiere timar ofreciéndonos una mierda de contrato,
A la mierda con mi control,
A la mierda mi contrato indefinido,
A la mierda con todo.

¿¿Y si realmente lo mandara todo a la mierda??

Pero no debo. Sé que no debo. Y sigo aguantando, sin ganas, pero me aguanto. Espero y des-espero.

¿Y si soy yo la que se va a la mierda?

No sé cuánto tiempo más voy a poder seguir en esta situación. Estoy así porque he tenido noticias de la empresa que nos quiere contratar y de mi empresa actual. La primera nos ofrece un contrato de mierda. La segunda nos dice que lo aceptemos que no hay trabajo para todos; que nos vamos a la mayor empresa del estado, vaya, todos al INEM.

Espero, espero, espero... sigo esperando...

Miro el teléfono: suena, suena, suena. Qué triste que esté deseando que suene el teléfono para que me ofrezcan ese contrato de mierda que les han ofrecido a alguno de mis compañeros. ¿Y si no suena? Al paro. Sí, lo tengo asumido. Me lo tomaré lo mejor que pueda y aprovecharía para hacer algún viajecillo. Suena, suena, suena.


Os podéis imaginar el día tan productivo que he podido tener hoy. Casi que me habría venido mejor quedarme entre las sábanas...

Mañana más y mejor, ¿no? Eso espero...

lunes, 8 de junio de 2009

¡OSADA!


A petición de Ligerana aquí está mi entrada del Lunes. ¡JAJAJA!




Nunca pensé que me atrevería a hacerlo. En todas las revistas hablan de ellos, salen fotos de las celebrities del momento luciendo palmito con ellos.

No, eso no está hecho para mí. ¿Cómo podría ponerme yo eso?
¡Basta! ¡Cobarde! ¿Te gustan?
Me encantan
¿Los quieres?
¡Síííí!
¡Pues cómpralos!



Y así lo hice. He abandonado mi vergüenza, mi cobardía, mis prejuicios y mi miedo al qué dirán. He tenido un fin de semana de compras bastante intenso. Yo que iba a por unas cosillas que me había pedido Sr. Poco Tacto y me vine con un montón de bolsas con caprichitos varios, además de algunas cosas que necesitaba, claro.
¿De qué prenda está hablando esta? Os estaréis preguntando. Pues de… ¡los minishort! La verdad es que me encantan y creo que encima al ser tan cortitos hacen la pierna más larga.




En fin , que ni corta ni perezosa, después de tener esa conversación mental conmigo misma (sí, gracias a Dios me contuve de que no fuera en alto allí en medio de la tienda, y que quede claro que la tuve) me dirigí al probador con, ni uno, ni dos, sino tres minishorts (bueno, cuatro porque de uno cogí dos tallas).


¡Ala! ¡A probárselos se ha dicho! Dicho y hecho: me pongo los primeros, cojo aire. Ahora sólo tienes que mirarte en el espejo, venga ánimo que tampoco te vas a asustar tanto… Vale, miro. ¡Vaya! Pues no me queda tan mal. De hecho me quedan bien, me gustan. Sí, se me ve las estrías pero tienes que estar casi encima de mí para verlas. A ver de lejos… no, de lejos no se notan. ¡Me los llevo!


Así que ni corta ni perezosa me compré los tres: uno negro (como no, negro), otro vaquero y un último, atentas a esto porque es todo un atrevimiento y una rareza por mi parte, ¡rosa! ¡jajaja! Sí, sí, rosa. Ni yo podría creérmelo, pero me llamó la atención y dije, qué coño, me lo llevo.
Ahora sólo queda que vuelva el buen tiempo para que los pueda estrenar. Ya os contaré mi experiencia del día del estreno.




Por lo demás, informaros de que el domingo por la mañana estaba en 43,100. No está mal. Claro que los domingos no suelo comer muy sano que se diga y hoy ha marcado más pero no me he enfadado, lo tenía asumido: los domingos no cuentan.
¡¡¡GRACIAS A TODAS POR ESTAR AHÍ!!!

viernes, 5 de junio de 2009

Extracto de un artículo de 1996.

En Diciembre de 1996, se publicó en la revista de el periódico 'El Mundo' un artículo sobre EDs en el que se incluía un extracto de un diario de una chica. Siempre me he acordado de este escrito. Me marcó. Hoy, lo comparto con vosotras. Estoy segura de que algunas lo conoceréis porque anda por varías páginas además de en la del periódico.
La razón por la que lo incluyo aquí, es porque últimamente estoy leyendo a muchas que se propusieron una meta, llegaron, no se gustaron, se propusieron otra, volvieron a lograrla y aún así no están satisfechas. Me incluyo entre ellas y puede que nunca lleguemos a la razón real del porqué nos pasa esto, lo único que sabemos es que pasa.
La mayoría nunca llegaremos a estar contentas ni conformes con nuestro cuerpo, ya sea por el peso, por mis cartucheras, mi pecho, mi barriga, mis muslos o mis orejas, tanto da. Lo jodido es sabes llevarlo de la forma más diplomática posible y aceptarnos (bonito palabro) tal y como somos...



1 de Diciembre de 1996. Extracto del artículo publicado en la Revista del Diario El Mundo:

Tiene 17 años y cuando ingresó en un hospital de Madrid, hace dos meses, pesaba sólo cuarenta kilos. Sandra es anoréxica. Tres de cada cien mujeres europeas, también. Sufren una enfermedad que se ha triplicado en diez años con una progresión propia de epidemia. Éstas son algunas páginas del diario íntimo de Sandra.
Sandra mide un metro setenta, tiene diecisiete años y hasta hace unos meses pesaba 52 kilos. Quiso adelgazar un poco. No mucho. Lo justo para el verano, un kilo, no más de dos. Adelgazó doce y cuando pesaba cuarenta sus padres la ingresaron en el hospital del Niño Jesús de Madrid. Sabía que estaba enferma. Antes de llegar al hospital leyó libros que hablaban de anorexia y se reconoció. Le daba igual. No quería curarse. En realidad, curarse o no le daba igual. No quería comer. El primer día en el hospital bebió un zumo y lloró por haberlo bebido. Entonces se dio cuenta de lo difícil que le iba a resultar librarse de la anorexia. Sandra pasó este verano estudiando en Estados Unidos. Allí empezó a vomitary a anotar cuidadosamente lo que había comido cada día y lo que merecía comer al día siguiente. Cada vez un poco menos. Cuando volvió a Madrid dejó de vomitar y también dejó de comer. Doce kilos menos en dos meses. "No tengo hambre, ya he tomado algo por ahí, hoy no me apetece cenar, comí demasiado a mediodía... Sí, he adelgazado un poco, pero me siento bien, ya recuperaré peso...". Los síntomas y las excusas de las enfermas de anorexia para no comer son muy parecidas, pero las causas de la enfermedad, variadas, la mayoría de las veces tan enrevesadas, tan ocultas y tan inimaginables que parecen inexistentes. Sandra es lista, es guapa, estudia en un buen colegio, no baja del notable, lee muchísimo, hace deporte, tiene amigos, actúa en un grupo de teatro, quiere estudiar psiquiatría... Sus padres estás separados, como otros muchos padres. Eso es lo que se ve. Cuando ella habla de sí misma, es lista pero no brillante. Desde luego, fea. De ningún modo sobresaliente. La amistad le resulta difícil y las relaciones con los chicos, casi imposibles. Sin duda, por su culpa. Sandra se ha asustado mucho en el hospital. Ve a otras adolescentes anoréxicas con un tratamiento parecido al suyo. Un mes de ingreso y quizá años de terapia después. Algunas van por la cuarta o la quinta recaída. Se portan bien, porque quieren salir cuanto antes para perder el peso que han ganado. Le preocupa no ser capaz de controlar su enfermedad cuando no tenga una enfermera vigilando que se come hasta la última miga y la puerta del cuarto de baño cerrada con llave para evitar la tentación del vómito. Ha visto una enferma crónica que pesa treinta kilos y sigue negándose a ganar peso. Se deprime cuando alguna niña esconde un trozo de pan en el bolsillo del pijama, porque hay que evitar comer lo que se pueda, aunque sea una uva. Se deprime primero y se aterroriza después, porque a ella le hubiera gustado hacer lo mismo. Sandra escribe cuentos y un intento de novela fantástica. Escribe además un diario desde hace años. Un diario que ha continuado en el hospital, que en los últimos meses no habla casi más que de su enfermedad y que nos ha cedido para que publiquemos algunos párrafos.

Diario del verano del 96.

Puedo leer, ver la tele y escribir, puedo salir, perder el tiempo y hacer básicamente lo que quiera... Bien, quería decir que hoy no he comido hasta la cena. Genial, porque no tenía hambre, pero en la cena he comido demasiado y no ha servido de nada. Tengo la tripa hinchada y me siento gorda.
18 del 7. Son las nueve y media en Madrid. Aquí las tres de la madrugada. Llevo 24 horas sin dormir, pero no tengo sueño. Estoy en Estados Unidos chapurreando cautelosamente un idioma que desconozco. Lentamente, todo irá saliendo.
24 del 7. A las siete teníamos que cenar... Pizza. Estoy intentando controlarme, pero mira lo que he comido hoy. Cereales Sándwich de queso Un poco de fruta podrida Pan con queso Lechuga ¿Ves mis intentos? Pero no hay mucho donde elegir.
28 del 7. La cabeza me va a estallar. Llevo una hora dando vueltas en la cama, despierta por no sé qué extraña pesadilla, pensando en lo que quiero hacer con mi vida. Ayer quería venir aquí. Hoy sólo quiero dejar de tener cerebro. He pensado en papá. He pensado en la universidad. Aquí he amontonado preguntas.
3 del 8 . A lo mejor tengo un problema. Me he pasado la noche vomitando y no sé qué voy a hacer. Habíamos ido al cine y comí palomitas. Entonces me ardía el estómago. Al llegar a casa intenté vomitar y sólo salía un líquido amarillo asqueroso. Así que cené. Jamón york frito y unas patatas con queso. Vomité. Así que tomé un yogur natural con leche y un plátano y perfecto. Entonces llegó Bill con la comida mexicana y comí dos setas de ésas y dos palos de queso. Así que tengo la tripa llena y me siento gorda.
6 del 8. El lunes estuvimos todo el día de compras. Me sentía cansada y obsesionada por la comida. Cené demasiado y quise vomitar, pero no pude, lo que fue realmente frustrante... Hoy creía que llegaríamos a las cuatro, pero paramos unas tres horas en Albany en casa del hermano de Bill, tiempo suficiente para tener hambre y comer tarta. Después, a eso de las siete, paramos de nuevo y me comí un helado. Y por fin llegamos a casa. Había sido un día realmente asqueroso. En Albany me estaba muriendo de asco y en el coche a ratos no podía más, así que sólo pensaba en vomitar. Conseguí vomitar un poco y fue un alivio, porque hacía unos días que no podía No brillo en nada, no me distingo en nada. Y yo lo sé. Pero decírselo a A. es como reconocer que este año no he querido a nadie y nadie me ha querido. Es como dejar de luchar contra la palabra mierda. Sí, soy una mierda. Mírame, me quito la ropa, me descubro, sí soy una mierda. Decir: nada me sale bien, ningún chico de los que quiero me quiere. Es como decirle a A. soy fea, no me tengas alto en tu escala de valores, porque no valgo para nada, y desde luego no me creas capaz de nada porque soy fea. No, no puedo dejar que ella crea eso. Simplemente, no puedo.
15 del 8. (...) Me gustaría comer una manzana, comer un yogur de chocolate con galletas sin vomitar y sin engordar, beber leche de fresa, pero no lo necesito. Tengo la tripa llena... Está bien, 48 kilos es genial. Menos no. 52, ¡ah, no, es demasiado! Me sorprende cómo antes podía comer patatas fritas y eso. Ya no puedo. ¿Por qué quiero seguir adelgazando? No, yo sólo quiero no engordar. ¿Y un helado? ¿Cuándo te permitirás un helado? Sólo si me salto una comidas. Sí quiero seguir saltando comidas, quitando el hambre con fruta para no engordar PERO, si mamá cocina cosas deliciosas, no puedo... Es mejor saltar la comida, comer el helado y vomitar. Entonces sí sirve, porque no engorda.
18 del 8. Estamos en un cámping y aún no he conocido a nadie. No me he sentido simpática ni graciosa ni abierta. Lo que quiero decir es que nadie va a querer conocerme por ser simpática, porque tengo miedo. Ni tampoco por ser mona, hay demasiadas rubias delgadas aquí. Si alguien me dijese que con la dieta que llevo me voy a quedar en 48 kilos no volvería a pensar en vomitar. Si alguien me dijese que con la misma dieta y vomitando adelgazaría más ni me lo plantearía. Pero aún así no vomito. Por pereza. Por asco. Tanto da. Hoy he desayunado una galleta (en realidad media) y un yogur con cereales. Luego he comido medio tomate con atún (sal y aceite) y un bocata (en pan de baguette, y eso que quería renunciar al pan, seguro que eso contribuye a ganar peso) con un montón, pero una burrada de queso. Si tan sólo hubiera comido fruta merecería una buena cena, moderada, pero de cualquier cosa. Sin embargo he hecho una buena comida, con lo cual no merezco cena ¿Entiendes?
19 del 8. Me duele el estómago. He querido vomitar porque me han obligado a comer sin hambre. Ahora sólo sé que el desayuno con el que soñaba va a tener que esperar y que: 1º.-He cenado sin hambre 2º.-He comido demasiado 3º.-No lo merecía.
31del 8. Sólo quiero contarte las pesadillas que he tenido estas últimas noche. En la primera yo acababa de comer. Estaba increíblemente llena.Entonces llegaba mamá que me había comprado un helado de vainilla con cookies y, como sabía que me gustaba, un paquete de cookies. "Te lo tienes que comer todo", decía, porque es muy caro. Era horrible porque no podía más.
1 del 9. Hoy he tenido dos sueños. En el primero yo comía un montón de galletas, como antes, en los viejos tiempos, una burrada. Me alegré al despertar.
2 del 9. Bueno, esto fue lo que X. me dijo: "Sí, estás flaca, pero estás bien. Sólo te hace falta músculo en los brazos. Haz flexiones". No he vomitado desde que volví de Estados Unidos y no quiero hacerlo. Ahora bien, estoy comiendo casi siempre más por costumbre que por hambre y eso me molesta. Quiero hacer mucho deporte para tener hambre. Y después de comer queso, hacer deporte para quemar en caso de exceso. Por otro lado, flexiones, abdominales y flexibilidad. Eso es lo que quiero. Ahora me espera la cena. Pescado y patatas fritas. No tengo hambre. Me levanto con legañas, mocos y dolor de garganta tras una noche de pesadilla. Con desgana desayuno por rutina y empieza el día de no hacer nada. No me quejo, no es una queja.
9 del 9. Acabo de pensar una cosa. TERMINO EL VERANO 96 ¿Qué ha quedado de él? Más problemas, 46 kilos y no sé si amigos al otro lado.
17del 9. Hoy me he vuelto a pesar. 45,450. Supongo que estoy comiendo demasiado poco en comparación con lo que necesito. Algo tiene que cambiar. Pero no va a ser fácil. Sabes que no.
22 del 9. Siento mucho frío. Aunque me envuelva en lana, mis pies y mis manos siempre están frías. La piel eternamente erizada. Tengo mucho frío. Pero lo soporto, porque no hay causa. A veces, sin haber hecho ningún esfuerzo, me siento cansada. Como si no tuviera fuerzas para seguir, como si simplemente no pudiera. Pero puedo y por eso lo olvido. Se me ha despellejado todo el cuerpo. Cuando me desvisto un polvo blanco se dispersa en el aire. Virutas de piel muerta. De mi piel muerta. No importa. No tengo regla. No sé muy bien lo que es ir al baño. -Hay una idea que me atormenta. Una idea que puebla mis noches de pesadillas. Al despertar, me siento aliviada. Pero es sólo un tiempo, puedo vivir con ello, así que también lo ignoro. Quizá he aprendido algo. He aprendido a controlar mis sensaciones, frío, calor, hambre, sed. Mentía al decir que quería tener hambre. Porque lo que yo sé es que no quiero comer ni quiero pensar en ello. No sé por qué es así, pero lo es.
14 del 10. Quiero contarte un sueño muy gráfico que he tenido hoy. Yo llevaba una compresa gigante, enorme, gorda... Pero al mirar no había regla, sólo una especie de manchita marrón, como si hubiese vomitado un poco. Era más bien vómito lo que había en esa compresa. En el otro sueño querían matarme... PD. Respecto al peso... El otro día 43, 500 más o menos. He ido dos veces al psicólogo pero no me ha dicho nada nuevo. Mamá habla de ingresarme. Confío en que no me estropeará la vida de esa forma. Realmente camino sobre una cuerda floja con un cerebro muy vacío y abierto sólo a una cosa ¿Tienes algún sueño? Oh sí... Suelo soñar con comida.
15 del 10. Tic, tac, tic, tac, prosigue la cuenta atrás. Tic, tac, tic, tac, 42, 700 marcó esta vez ¡Oh! es después de aerobic. ¡Oh!, es antes de cenar.
17 del 10. Papá me ha hecho decirle que sé que hay anorexia de por medio y que voy a intentarlo. Pero yo no quiero comer ni tengo hambre ni quiero intentarlo. Todo depende de mí y sólo de mí. Hoy he desayunado un vaso entero de papilla y he comido dos empanadillas a rebosar de queso y coliflor con bechamel y más queso. Me siento mal. No quiero recuperar peso. No quiero y no quiero. Así estoy bien. No me siento más cansada ni más débil. Sólo tengo frío y no tengo la regla. Estoy bien, estoy bien. He perdido peso y estoy bien. Así que no sé por qué no me dejan en paz. Si es por el físico, que les jodan. No estaba más guapa antes y si lo estaba, qué divertido que se den cuenta ahora. Acabo de pensar. Ese chico rubio nunca saldría conmigo y seguro que me despreciaría si supiera todo esto. He leído mucho sobre anorexia y tengo muchos rasgos, pero si estoy enferma, no quiero curarme. A lo mejor estoy cansada de ser hipócrita Vale, papá voy a intentarlo Si tengo que engordar, engordaré. Estoy bien, bien, bien. Y no quiero, no quiero engordar. No quiero. Y hoy he comido y ojalá pudiese quemarlo todo o no haber comido. Mamá está comprando cosas. Hay galletitas, hay nocilla, hay cereales, hay fruta, hay magdalenas, hay yogures y yo no sé qué desayunar y ni siquiera si quiero desayunar. Y luego hay comida y yo no quiero comer. Pero lo hago. Bueno, sólo quería contarte cómo van las cosas. Me llevó dos veces al psicólogo pero no me dijo nada que yo no supiera. Ayer volví a la consulta del endocrino que me recetó no sé qué cosas y habló de clínicas si llegaba a los 38 kilos. Y yo no quiero curarme. Me toco los hombros y siento un montón de huesos. Soy un puto hueso me digo. Está bien. No me muero y no tengo hambre.
20 del 10. Mi vida ha cambiado. Empieza la recuperación. En el autobús X. me dijo que me estoy suicidando. y que el cole y toda mi vida se destruía, que tenía que cambiar de aires. Me dijo que me fuera con él el fin de semana que viene. Yo le contesté que pensaba que él no quería estar conmigo. Se echó a llorar y eso me devolvió la vida.
21del 10. Tic tac, tic, tac. No lo he entendido del todo. 42 kilos. Hoy no he ido al cole porque he visto a dos psiquiatras. El doctor Morandé, o como se llame hablaba de hospitalización... Mierda, ahora que me curaba. Y luego comí. Comí y voy a cenar. Aún así, 42. El reloj que avanza.
23 del 10. Me equivoqué. Me equivoqué como en tantas cosas. No ha empezado una nueva etapa. No estoy a los pies de una gran montaña, no voy a empezar a vivir ni se ha hecho la calma después de la borrasca. Bueno, se me ha caído el mundo encima, he querido llorar pero no lo he hecho. Soy agria y malcriada con quien me ha traicionado. Por mi bien, no lo dudo, pero no me importa, y me siento lo suficientemente confusa como para justificar mi egoísmo y no pensar más que en mí y en que estoy enfadada. En fin, ya no siento nada. Yo no quiero ir a un hospital. No quiero, no quiero. No quiero. No es por miedo, es que me dan ganas de llorar. Y me molesta. No quiero ir a un hospital. Mi gatito ya no me quiere. Tengo que ir a cenar. No tengo NADA de hambre... En el hospital me harán comer pan. No quiero que nadie lo sepa.
25 del 10. Tengo, tengo, tengo, un pequeño problema. ¡Nos vamos! ¡Nos vamos! ¡Sí! Sabes que tengo problemas con la comida, lo sabes. Hay cosas que quiero comer antes de ir al hospital. Queso, empanadillas, papilla, galleta ¡Nos vamos! (No había comido nada en todo el fin de semana. Perdí un kilo y medio en dos días).
29 del 10. En el hospital. Llegué ayer y había camas, claro que había camas. Me da rabia llorar, pero también lloro de rabia y eso no lo puedo evitar. Me desesperé y todas las veces que he llorado ha sido por eso. Ese día había comido. Mucho, mucho queso..., pero me obligó la vieja de la voz amable y tranquila a tomarme un zumo que bebí llorando. Hoy he tenido que hacer caca con la puerta abierta... No veas cómo ha dolido, sentía vergüenza, rabia e impotencia. No me he lavado los dientes desde hace dos días, ni me he duchado ni me he enjuagado la boca, no puedo andar y sólo como, como y como. Y como pan, un pan asqueroso. He tenido que merendar un bocata de jamón york con queso. Yo mentía a mi madre al decirle lo que había comido a mediodía. (Vaya, esta es la primera vez que lo digo y suena... suena mal). Acabo de cenar. 2.000 Kcal y luego reposo, reposo, como una gorda. Comer y descansar, comer y descansar. Y todo el mundo, los traidores por todos lados, por todas partes. Quiero hacerlo todo bien, porque no me gusta estar aquí. No sé si eso es bueno o malo, pero es la verdad. No puedo querer curarme porque primero quiero asumirlo todo bien. Sé que no puedo dar el segundo paso sin haber dado el primero antes.
30 del 10. (...) En la merienda he descubierto que mi plátano era doble. Increíble. No sé de dónde sacan fruta tan enorme. Mi plátano tenía dos plátanos. Saben cómo hacer que todo esto sea odioso. Ya lo creo que lo saben. No toquéis la comida. Comeros los pipos de las uvas, bla, bla, bla.
31 del 10. Estoy harta... Ayer por la noche me dieron dos pastillas y luego almax. Esta mañana me han vuelto a dar otra pastilla y almax. Y ahora, antes de comer me han dado otra cosa. Ya les vale ¿no? Estoy furiosa, estoy harta. No quiero que me den nada más. Ya vale, ya vale, ¡basta! Sé cuanto peso: 42, 400 gramos. He recuperado dos kilos... Cuando ingresé pesaba 40, 080 Hoy al ver a A. me he agobiado increíblemente ¿Cómo? ¿Cómo ha podido llegar a eso? Es que no puede vivir, es que no es nada. Se va a morir. No puede ser. Dan ganas de gritarle: ¡"Reacciona"! ¡Que te mueres! No es que estés muy delgada, es que estás enferma, te mueres. ¡Entra en razón! Pero A. lleva cinco años enferma. Tiene diecisiete años y pesa 34 kilos. Se ve michelines. Chica, te mueres. Ojalá no tuviera que ver comer a la chica ésa. Se esconde a todas horas la comida en el pantalón. Desmenuza el pan, las galletas, desparrama la comida y consigue no comer ni la mitad de lo que le ponen. Son celos ¿no? ¿Celos de no poder hacer yo lo mismo? (...) Tendré que pensar en todo esto, pero ahora estoy cansada.
2 del 11. ¿Sabes? No espero oír el carrito de la comida. No. No tengo ansiedad. Y hoy he tenido hambre y estaba muy feliz después de comer.
3 del 11. Hoy me he relajado demasiado. No he pensado nada. Salvo ahora que me vuelvo a agobiar con lo de que hacerlo bien me está convirtiendo en una sin importancia y sin valor... Puedo curarme de la anorexia. Te juro que parece mucho más sencillo que curarme de lo otro. La anorexia es cuestión de voluntad, lo demás me tortura el cerebro. Lo que yo quiero es que no se olviden de mí. Bah, mierda. Tienes el defecto de ser egoísta y de necesitar atención. ¿Cómo se lucha contra los defectos? Un egoísta ejercerá la generosidad.
7 del 11. Es mucho más fácil caer que salir. Y yo no estoy saliendo. Mírame. No quiero. Ahora que lo estaba haciendo bien... Me estoy volviendo depresiva. Así que soy estúpida. Espera, que me calmo. Calma...


Bueno, pues esto es todo amigos!
¡¡¡No os podéis ni imaginar las ganas de viernes que tenía!!! Ayer, como casi todos los jueves, cené demasiado. Sí, demasiado, no normal sino demasiado. De todas formas, como casi siempre, tuve mi oportunidad de escaquearme al baño y hoy he pesado 100 gramillos menos que ayer. ¡NO PODRÁN CONMIGO!

FELIZ FIN DE SEMANA

jueves, 4 de junio de 2009

Hoy no hay playa y MEME

¡¡¡Veo que mis comentarios sobre mis tardes de playa han levantado pasiones, odios y envidias!!! ¡JAJAJA! Bueno, informaros de que se acabó. Sí, hoy el tiempo no acompaña. Está nublado y ha bajado la temperatura. Es lo que tiene vivir en el norte, que los días que hace son hay que salir corriendo (literalmente porque si no, es imposible aparcar) porque no sabes cuándo va a volver a hacer buen tiempo. En fin, que parece que todo el fin de semana va a hacer malo.
Aún así, esta tarde pienso ir a la playa a tomarme una cerveza en una terracita que he quedado con una amiga que hace un montón que no veía.
Hay que ver lo vagas que somos a veces para quedar con alguien... porque, la verdad sea dicha, tenía mogollón de ganas de quedar con ella pero por una u otra cosa, al final lo voy dejando y hasta hoy. Pero hoy es el día.

Como habréis notado, mi ánimo sigue bastante bien. Estos días tengo un montón de cosas que hacer y mucha gente con la que quedar, así que con eso de estar ocupada me muevo más, mi mente está ocupada en acordarse de todo lo que tengo que hacer, y no tengo tiempo de darles vuelta a mis penurias (que conste que me acuerdo de ellas pero no llego a rayarme). Además como esta mañana mi báscula me ha regalado un numerito más bajo que el de ayer (poco más bajo, pero para mí suficiente con que sea más bajo), no he tenido excusa para deprimirme nada más levantarme. Para eso ya tengo el resto del día... Pero no, hoy no me voy a deprimir.

Puede ser que mañana por la mañana sí que me deprima porque, si lo recordáis, todos los jueves voy a cenar a casa de mi suegra, y entre el afán por comer que tiene esa familia y su manía persecutoria con sobre-alimentarme, pues seguramente que para mañana pese más que hoy. No, no he podido encontrar una excusa factible esta vez para librarme... ¡A JODERSE TOCA! Por un día, tampoco voy a dramatizar. Además me lo paso super bien en esas cenas con mis cuñados. De hecho acabo de pensar que estariá genial ir a cenar pero ¡sin cenar!. Estoy desvariando...


Y poquito más que contaros por el momento. Así que voy a hacer el MEME al que me ha nominado mi amiga super-hiperactiva LauRi:

7 sueños:


  • ¡Que me toque la lotería! para no tener que preocuparme por el trabajo, ni por estirar el dinero para llegar a fin de mes, ni por el despertador que suena a las 5:45, para darme esos caprichos caros que tengo y que no puedo permitirme, para hacer regalos a todos los que me importan… ¡la verdad que me solucionaría un montón de cosas! Ya se que suena materialista, pero es lo que hay… ains! no me extraña que el monigote este de la lotería tenga esa sonrisilla... ¡hijo puta!

  • Viajar, viajar y viajar. ¡Tengo tanto mundo por recorrer! A esto tambié me ayudaría la lotería, claro. De momento, con lo que tengo me puedo permitir mis viajecillos pero no de tanto tiempo como desearía, ni a todos los destinos, ni en las épocas propicias… ¡El trabajo me mata! Si no llega a ser porque es mi única fuente de ingresos…



  • Que mi novio me pida que nos casemos con un detallazo en plan sorpresa y todo. ¡Sí, soy una romántica empedernida! Porque el caso es que no sé si quiero hacer una boda de esas por todo lo alto, eso no lo tengo nada claro, pero ¡¡¡quiero que me lo pida!!! ¿Se me entiende?



  • Una casa cerquita de la playa con un terrenito. Bueno, no tan terrenito pero nada ostentoso. Y con cerquita de la playa me refiero a que como mucho tenga que andar 50 metros para llegar y que si me asomo a la ventana de la habitación se vea el mar.




  • Pesar eternamente 41 kilos para poder comer tranquilamente sin que me de miedo volver a subirme a la báscula. De hecho, no tendría ni que volver a pesarme ¡porque pesaría 41! ¡Jajaja!



  • ¡Ser feliz! Aunque no tengo muy claro que esto sea una realidad posible, porque más bien pienso que eso de la felicidad eterna es una utopía… igual lo cambio por ¡muchos momentos felices! Sí, que esto sí que me lo creo. ¿No os pasa que muchas veces, en un momento dado, aunque sean sólo unos segundos, por cualquier razón estúpida, os han arrancado una sonrisa y habéis pensado ‘ahora estoy feliz’?, aunque después se pase esa sensación.

  • Y no se… ¿la paz en el mundo? ¿el descubrimiento de una vacuna para todas las enfermedades que se llevan injustamente a gente? ¿que nadie muera de hambre? Bueno esto último siempre que no sea una elección propia porque creo que cada uno tiene derecho a elegir cómo quiere morir. ¡Ya sé! ¡¡¡Que se cumplan todos los deseos de tod@s!!! Los míos incluidos, claro, a estas alturas no puedo empezar a ser altruista… ejem.


    Ale! si alguien más tiene ganas de hacerlo... El MEME, digo.

miércoles, 3 de junio de 2009

Sol, sol y sol. Quiero sol.



Estos días, estoy saliendo del trabajo como alma que lleva el diablo para ir a la playa directa. En cuanto dan las 14:45, empiezo a recoger, me pongo el bikini en el baño del trabajo y salgo disparada al coche. En 20 minutitos estoy en la playa. ¡Es lo único que me apetece! estar en la playa, pasear al sol, bañarme y tirarme en mi toalla a tomar el solete.




¡Esto es vida! Trabajar, playa, recados, ducha... Estresante, sí, pero vida. Además, al no pasar por casa a comer, me traigo algo de fruta y unos bicotes al trabajo, tomo un café al llegar a la playa y listo. Con el calorcito, el sol, y mi siesta tirada en el ruedo no tengo ni hambre.


Alguna de vosotras me ha pedido que suba alguna foto de Ana (mi amiga) para que la veais. Me gustaría subir una en la que estuviera en bikini, así que, si consigo sacarle una la subo. Prometido. De momento os dejo esta foto que he encontrado por ahí que se le parece bastante... para que os hagáis una idea.



Del tema del curro, no puedo daros mucha novedad. Sigo esperando. Y desesperando. Supuestamente, la prorroga del contrato es sólo hasta fin de mes, así que en estas semanas algo me tendrán que decir. En la entrevista, parece que el tipo que me entrevistó se quedó con la impresión de que pedía mucho dinero, así que habrá que negociar y llegar a un acuerdo si nos interesa… En fin, que no voy a darle más vueltas. Decidido: lo que tenga que ser, será.




Estoy contenta y animada. El buen tiempo me ayuda un montón y, aunque sigo sin gustarme demasiado, esta semana mi báscula es mi aliada y marca cada día menos que el anterior, así que estoy bien encaminada para mi objetivo de 42 – 43 el domingo.

¡¡¡Son las 12 y no hago más que pensar en que me quedan 3 horas para ir a la playa!!! ¡QUIERO SALIR YA!