miércoles, 1 de abril de 2009

25/03/2008. Me traiciono.

¿Cómo he podido hacerme esto? No entiendo cómo puedo hacer todo lo contrario de lo que pienso, quiero y es lo mejor para mí. Me aguanté de comer un pincho por la tarde. En su lugar, un café. Cuando llegué a casa a las diez de la noche dije que me apetecía algo como sopa y comí una crema que mi madre había hecho al medio dia. No más de un cuenquito. ¿Mi problema y mi perdición? Empezar. Normalmente cuando empiezo no tengo límite. Esto pasa con cualquier cosa: deporte, una nueva actividad, compras, comida. Así que empecé con el quieso. Queso azul con margarina y pan. Y después bombones. Odio que haya esas cosas en casa. Evidentemente, depués de lo de ayer, ya no quedan, ya no hay, ya no hay tentación (por lo menos en mi casa). Yo, que mientras me probaba por la tarde un vestido de Roberto Cavalli decía, pensaba, 'ánimo, sólo un poco más. Sólo te hace falta un poco más' (o un poco menos, según se mire), por la noche me puse como una verdadera cerda, gorda, grasienta, asquerosa. ¿Y ahora qué? Es fin de semanal y no sé cómo enmendarlo. Bueno, sí que sé, pero no si me va a ser posible. Una parte de mí decía '¡déjalo!¡basta! No comas más, es suficiente' pero otra 'va, ya total, qué más da'. Tengo que ganar, vencer al 'ya total'. No, no es tarde, si dogo BASTA es BASTA. Así que por hoy es suficiente. BASTA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario