martes, 7 de abril de 2009

2009 Febrero

11/02/2009
Arriba y abajo.
Todo va de arriba hacia abajo y de abajo arriba. Mi ánimo y humor pasan de tener ganas de hacer de todo y volver a mis actividades cotidianas deportivas a querer pasarme las tardes (porque todo el día me es imposible) envuelta en una manta sola en el sofá dormitando en cuestión de minutos. En general tengo más ganas de hacer nada que de lo otro, pero me digo que tengo que menearme, que así no tendré las piernas ni el culo blandos, que podré bajar de peso más rápidamente. Aún así no me decido a acercarme hasta el polideportivo. Hoy me paso, pienso en estos momentos mientras escribo; pero parte de mí no está del todo convencida de que me vaya a pasar. Me siento débil. Débil de cuerpo y de espíritu. Ya no me controlo como antes. Llego a casa y me atiborro a comida. Total, estoy sola y sé que hay poquísimas posibilidades de que venga nadie. Tengo tiempo. Me doy asco. ¿Cómo puedo perder el control sobre mí misma de esa manera? Antes no era así. Tengo que volver a ser como antes. Hoy empiezo. Ayer me lo propuse y, de momento, no me ha ido tan mal. En el desayuno me he comido una magdalena pero por lo demás no puedo estar descontenta conmigo misma. Mañana ya enmendaré el desayuno de hoy. Se acabaron las magdalenas, los bollitos, las grasas. ¿Para qué están los cereales? Los cereales no tienen casi grasa. Desayunaré una taza normal, no tazón, de cereales. Tengo que comprar tazas. Al curro café. Si acaso 3 galletas. Ahora estoy en pleno proceso de autocontrol. Desde las 11:30, en 2 horas, me he comido 2 galletas. Las parto a la mitad y me como una mitad cada 30 minutos, mordiendo trozos muy pequeños. Tarde en comerme cada mitad unos 10 minutos. Control. Necesito recuperarlo. Me da miedo volver a casa a la salida del curro. Hoy no voy a ir. No estoy preparada. He llamado a Ana para quedar con ella por la tarde. Me apoyo en ella sin que ella lo sepa. A veces pienso que sabe más de lo que me dice y de lo que, lógicamente, yo la digo. ¿Nos entendemos? Puede ser, aunque no me puedo fiar del todo porque sé que ella se decepcionó mucho conmigo hace 9 años y que no me lo ha perdonado. Se sintió traicionada y ahora yo tengo miedo de que sea ella la que me traicione y cuente lo que no debe. Claro que ella está en la misma situación aunque es una situación ‘casi’ reconocida y sabida.
Mi peso varía casi tanto como mis ganas y mi humor. Si hace una semana y media estaba super contenta con mis 44,3 kilos, ahora estoy que me subo por las pareces con un kilo más. Me miro en el espejo y veo que no estoy tan mal pero me subo en la báscula y, una vez de que he visto el dígito de las unidades en 4, no puedo soportar ver 5. Me deprime, me enfada, me decepciona. Recuerdo los 49,5 (con vaqueros, camiseta guess m/l y playeras) que pesaba cuando me marché a Fuerteventura y los 50,5 (con la misma ropa) de cuando volví 10 días más tarde. Me horrorizan. Veo mi evolución y aún así no quiero llegar al 5, no puedo llegar al 5 aunque sé que hoy estoy en el 5. Debí de sacarme fotos. Ahora las sacaría pero tengo la cámara estropeada. De todas formas voy a sacarme fotos. Las puedo comparar con las que tengo del verano pasado, y de este. Como reto, hoy me he propuesto volver a los 44. A ver si cuando llegue a casa por la tarde-noche baja del 5.

12/02/2009
¿Qué se hace con una galleta?
Ayer, después de pasar la tarde con Nai en Ballonti, me marché a casa con un dolor de cabeza insoportable. No se me pasó en toda la tarde. Cuando me marché a la cama todavía me dolía. En cuanto a lo que comenté ayer del 4, pues no ha podido ser hasta esta mañana y justito porque ha sido coma 9.
Hoy al entrar en la oficina, Sofía me ha parado y me ha dicho que haga el favor de comer que estoy demasiado flaca. ¡Ayyy! ¡Se nota! Me he puesto super contenta. Ahora, pensándolo más detenidamente, me da miedo que mi madre me diga algo cuando vaya a comer.
A la hora del café, ha venido una compañera de curro a darme una galleta con virutillas de chocolate (las hace ella). Cuando me la ha dado, ha habido un milisegundo en el que la he mirado y cuando iba a partir un trocito para metérmelo en la boca he dudado, no muerde, no parte, ¿qué se hace con esto? Finalmente he mordido un cachito mientras ella miraba esperando mi reacción. ¡Uhmmm, está riquísima! En ese momento se ha dado la vuelta para volver a su sitio. Guárdala. La he envuelto en una bolsita de plástico y sigue en mi bolso. Se la daré a Mi novio para que las pruebe.
Esta tarde tengo muchas cosas que hacer, así que me marcharé pronto de casa de mis padres. Además tengo que pasarme antes por casa a por el libro de inglés, los pantalones para llevarlos a arreglar y a… bueno, eso.
¿Por qué tengo tanto sueño por la mañana? Por lo menos parece que va a dejar de llover un par de días. Es deprimente.

16/02/2008
Yo animada y la gente sigue hablando.
La gente sigue hablando y comentando lo delgada que estoy. ¿Tanto se notará? Lo único que hago es preguntarme si tan gorda estaba antes que adelgazando 3 kilos desde verano a aquí da lugar a que la gente hable. No creo que haya tanta diferencia de verano a ahora. Yo no la veo. Reconozco que estoy delgada, eso no lo puedo negar, pero no me veo mal; más bien todo lo contrario. Ayer cuando me estaba preparando estaba super-contenta. Me vi bien: cintura, cadera compensada con mis hombros, las piernas pasables en vaqueros con taconazo… No veo que haya tantísima diferencia con antes. Bueno, me consuelo con que no tengo pinta de enferma. ‘Preocúpate cuando tenga aspecto de enferma’ les digo a mi madre y a Mi novio.
No sé si me molesta más que la gente lo diga o que hagan ‘oídos sordos’. Los que no dicen nada supongo que hablarán entre ellos. El resto se lo comentan a Mi novio y él no hace más que decir que con él como, que no sabe lo que haré cuando esté sola. En fin, ¿qué va a decir? Creo que él también está un poco hasta las narices de que le digan nada.
Esta mañana cuando me he levantado, siguiendo con mi rutina de casi todos los días, he ido al baño, me he quitado el pijama y, antes de vestirme me he pesado: 43,80. La verdad es que no me esperaba tan poco. Ayer me comí un milhojas de nata, un cuarto de bollo de mantequilla y un cuarto de palmera de chocolate de La pastelería. Luego cené un bocapizza entero y otro casi entero con un montón de queso, tomate y champiñones. Luego visité el baño pero fue muy poco lo que salió, así que hoy me esperaba algo más que los 44,00 de ayer. Pero no ha sido así. Todavía creo que no he cogido al truco a eso de ver dónde está el límite. En el curro me he comido 2 galletas María de fibra, 2 caramelos de sugus y 4 galletas de soja y fibra. Me he sentido fatal, he ido al baño pero nada. Sin contar los caramelos son 172 más o menos que tampoco es tanto, ¿no? A la hora de comer tendré que compensar. A ver si me da tiempo y no tengo problema.
El sábado también estuve super animada. Por la tarde, después de comer donde mi madre, me marché a Bilbao a ver si encontraba el vestido que llevaba Ariadne Artiles en el catálogo de mango. Lo encontré y me encantó. ¡Me queda perfecto! No me lo podía creer, así que ni me lo pensé. Aproveché y me cogí también unos vaqueros pitillo de mi talla (ahora me van todos grandes excepto los campana que me cogí la semana pasada) y un par de jerséis de entretiempo. Está haciendo buen tiempo aunque mucho frío. Esta mañana marcaba 0 grados en Amezola. Pero lo prefiero, no aguantaría otra semana entera lloviendo.
Esta tarde voy a ver si le llevo a mi madre la capa para que la pase por la máquina de coser. Tengo que ir hasta el aeropuerto, así que creo que según vuelva me voy a dar una vuelta por Artea. Si voy prontito seguro que no tengo problema porque Mi novio tiene que ir a la agencia de viajes y el super lo tenemos abierto hasta las 10 de la noche.

19/02/2009
¿Soy mala?
Tengo una compañera de curro que nunca desayuna en casa, así que cuando llega a la oficina lo primero que hace es sacarse un café de la máquina, sentarse en su sitio y sacar el paquete de galletas que guarda en el cajón. Me da rabia que lo haga. No sé por qué razón no puedo evitar que me irrite. Me fijo siempre en las galletas que come que van variando según se acaba cada paquete. Hoy eran las de Cuétara Fibra Due. L-Carnitina para el cuerpo. Normalmente siempre son de régimen, sanas, de fibra. Siempre pienso en que no sé por qué lo hace porque no la luce nada. A media mañana se come una manzana. Muy sano también. Y está gorda. Sí, sí, gorda. No soy de las que dice fuerte cuando quiere decir gorda. Hace un rato otra compañera ha llamado fuerte a una chica que está tremenda. Puede que suene mal decirlo así pero es la verdad. Que una persona sea fuerte no implica que esté gorda ni al revés. Me fijo en lo que la gente a mi alrededor come. Normalmente, todas las chicas comen fruta, galletas de fibra, tortas de maíz y cosas por el estilo. No deja de hacerme gracia y no llego a entender porqué están la mayoría de ellas sobradas de peso. No sé si por pensar de esta manera soy mala o simplemente observadora y realista. Que cada uno piense lo que quiera. Yo pienso que son unas hipócritas en querer mostrar que se cuidan cuando después del trabajo deben ponerse hasta el culo de comer mierdas.

24/02/2009
No me soporto.
No puedo conmigo. Cada vez que estoy en casa caigo, me siento débil y no puedo quedarme quietecita. El domingo al levantarme pesé 43,500. Ayer 44,600. Hoy ni me he pesado por no asustarme. Ayer me puse de pizza hasta el culo. Y el caso es que la idea de ir a por pizza fue mía y que después he sido yo la que no ha pegado ojo en toda la noche porque me sienta fatal cenar mucho. De hecho sigo con acidez de estómago. Me consuelo porque me tomé 2 cáscaras sagradas por la tarde sobre las 17:30 y otra después de cenar, así que a ver si la pizza pasa de largo por mi intestino. La verdad es que habría sido mucho más efectivo no comerme la pizza pero quien no se consuela es porque no quiere. Hoy voy a comer a casa de ama. A ver cómo me las arreglo. 43,500. Si me lo hubieran dicho hace unos meses no me lo habría creído. Lo veía tan lejos y, en cambio, ahora veo que es posible, alcanzable y que todo depende de mí. Está en mis manos. En momentos pienso en engordar un poco pero me levanto, voy al espejo me miro y no veo por qué tendría que hacerlo. No me veo excesivamente delgada. Bien, normal. Reconozco que comparada con lo que era pues la diferencia es notoria pero a mí así me gusta más.
Me quedan 17 días para marcharme a Las Palmas. Allí voy a tener que andarme con ojo. Tengo que ir asumiendo de que allí cogeré algún kilillo pero intentaré que sean los menos posibles.
Empiezan a salir artículos en las revistas. No son realistas por mucho que cuenten el caso de alguna. Tampoco lo es el intento de entendimiento por parte de la periodista que ha estado 21 días sin comer en un centro. No creo que nadie lo pueda entender si no se vive. No entienden que es lo que una persona quiere y no lo que los de su alrededor le piden que haga. Es un grito de ‘ayuda’ en algunos casos y de ‘dejadme en paz’ en otros. Incluso ambos gritos al mismo tiempo. No entienden, no es comprensible. Pierden el tiempo en intentar definirlo y simplificarlo. Puede ser tan distinto en cada momento, en cada persona. De todas formas el viernes veré el programa.

26/02/2008.
Buen tiempo.
Me voy a la playa en cuanto salga de currar. Voy a ver si me tomo un cafecillo al sol. Allí he quedado con Ana. A ver si me anima un poco verla…
Jueves ¿Sabes lo que significa eso? Lo sabes. No quieres que llegue pero sabes que llegará. Piensas en ello, no lo puedes evitar. Haz lo que tengas que hacer. El fin de semana y los primeros días de la semana te has despendolado un poco pero vuelves a estar por buen camino. No la jodas ahora. 42… 44,3 esta mañana. Primero vuelve a los cuarenta y treses. Después vienen los cuarenta y doses. Para cuando me marche a las palmas. Ten en cuenta que allí vas a engordas (ponle unos 2 kilos). Cuenta con ello desde ahora porque si no, después, te vas a deprimir. Me mentalizo. Me deprimiré de todas formas pero necesito un poco de fuerza de voluntad para volver.
Me marcho.

27/02/2008
Perdiendo la vergüenza.
Ayer la madre de Mi novio se acercó a mí a la hora de sentarnos a la mesa a cenar con cara de circunstancia y, me dijo con una media sonrisilla de vergüenza ‘estás muy delgadita’. ¡Qué finura la suya! ‘tienes que engordar un par de kilos’. ‘No’. Eso fue lo que yo contesté. ‘Además dos kilos no se notan’ dije mientras pensaba en los momentos en los que los he engordado y no han notado nada (ni para bien, ni para mal). Más tarde, en casa, Mi novio me volvía a repetir que estaba excesivamente delgada y que así no le gustaba. Me apuesto a que su madre ha hablado con él para que me dijese algo. Mentira, sé que le gusto. ¿La semana pasada le parecía que estaba bien y ahora, de repente, ya no? Sorry, no me lo creo. Y yo vuelvo a ser egoísta. Pienso en lo que a mí me gusta y yo quiero. O por lo menos lo intento. ‘Estás más guapa con unos kilos más’. ¡Y tú con unos menos y no te digo nada!
No me gusta que la gente pierda la vergüenza conmigo y me diga este tipo de cosas. Claro que tampoco me gusta que hablen a mi espalda y convenzan a su hijo para que me diga que engorde. Porque no quiero engordar, porque no me veo mal, porque estoy más contenta así, porque no me gusta que me digan lo que tengo que hacer, porque nadie piensa en mí ni en lo que yo quiero, porque me agobia todo esto, porque no me dejan en paz. Y voy a demostrarles que estoy bien. El miércoles tengo análisis y van a dar bien. Si acaso algo de anemia. Pero eso no me preocupa porque siempre estoy al límite. A Ana le dan los análisis normales, así que ¿por qué no tendrían que salirme bien a mí? Va a ir todo perfecto y se van a tener que callar la boca.




Cambiando de tema… se me había olvidado comentar que Borja y Natalia ya tienen fecha para la boda. Sabía que se casaban el año que viene pero saber que ya tienen fecha me pone triste y me carcome por dentro. Y lo que más me jode es que Mi novio no se da cuenta. ¿Cuándo va a hacer algo que yo quiera? Algo por mí. Me conformaría con que me regalara una sortija… ni siquiera me hace falta casarme con toda la parafernalia que eso supone. Renuncio a todo eso. Sólo quiero que él quiera hacer algo por mí… Se me saltan las lágrimas mientras escribo, y no es lo más adecuado ya que estoy en la oficina. Natalia tiene que estar guapísima vestida de novia. Me acuerdo de la foto que le sacaron en Málaga vistiéndose para salir. Estaba guapísima. Si se recuperara hasta volver a lo que era entonces… Yo estoy dispuesta a ayudarla.
Tengo ganas de llorar. Me quiero ir a casa… o a la playa a dar un paseo y desaparecer. Está empezando a asomar el sol a la vez que remite la niebla con la que ha amanecido el día. Son casi las 10 de la mañana. 5 horas y me puedo marchar a casa.

1 comentario:

  1. prin!!estas nominada a un meme q tu te lo mereces

    u n beso!!

    y no hagas caso a lo q dihan los demas,siempre estaran cuchiceando algo de nosotras ¬¬

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