miércoles, 1 de abril de 2009

14/04/2008. Nerviosa


Nervios. Estoy nerviosa. Tengo un nudo en el estómago que me oprime hasta la garganta. Taquicardia. Me noto el corazón, podría tomarme el pulso sin necesidad de poner mis dedos en la yugular. Paciencia. Mentira, es mentira, no tengo paciencia. Lo quiero todo para ya. Espero, sí, porque no me queda más remedio, porque no depende de mí, pero si por mi fuera todo debería de ser para ya. No me gusta hacer esperar y tampoco que me hagan esperar a mí. Aun así sigo esperando a que me llamen. Hoy he empezado a imaginar que me llaman y me dicen que no hacer falta que me entreviste con el cliente. ¡Viva la imaginación! Sigo mirando el teléfono: suena, suena, SUENA. Nada. Paciencia.

Este fin de semana no me ha ido muy bien. Mi madre empieza a preocuparse y a darme demasiado el coñazo. El sábado me compró un donut para desayunar y luego un pastel de arroz para después de comer. Mi novio sigue diciéndome que no adelgace ni un kilo más, aunque creo que está más preocupado por cómo me quedan los pantalones que por lo que adelgace. A Borja le dijo que yo comía normal. Natalia me dijo que no tengo culo. Pues prefiero estar como estoy que como ella que cuando se probó el vestido y enseñó los muslos mientras decía que de pierna estaba como el año pasado a mí me entraba la risa. Parece un cerdito celulítico. Preocúpate, sí, porque se te ve la grasa sin siquiera apretarte los muslos. Y sigue yendo así de apretada que es buenísimo para la circulación…
Dos pintxos que terminaron en el inodoro del bar mientras ella se zampó tres, más la cena del día anterior. Yo miraba y sólo pensaba en que yo no quería eso. Y no lo quiero. 46 con pijama ayer por la noche. Natalia me preguntó mi peso. 48 le dije. No la importa, la debería de dar lo mismo. Allá ella con sus 54. Yo no quiero volver a pesar eso. Y no quiero que ella adelgace y se quede como yo. Esto es mío: sólo mio.



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