miércoles, 1 de abril de 2009

04/04/2008. Un mal día. Las comparaciones son odiosas

No tengo buen día. Es viernes y no tengo buen día. Tengo sueño. Me costó dormir porque tenía frío. Me tapé hasta las orejas y tenía frío. Además me acabo de meter un desayuno de 600 kcal entre pecho y espalda. Ya es suficiente por hoy. Para comer no sé cómo voy a andar. En la cena supongo que no tendré mayor problema que decir que he merendado algo tarde y que no tengo hambre.
Mañana quería haber ido a andar en bici pero me he acordado de que ya he quedado, así que no hay bici que valga.
Ayer por la noche no llegaba a 47 kilos sin ropa. Necesito los 45 para convencerme de que soy capaz, de que es posible lograr algo cuando me lo propongo.
Estoy bastante obsesionada con todo lo que tiene que ver con la imagen. Últimamente me ha dado por mi nariz, los dientes e incluso las tetas. Ayer mi novio me dijo ‘pues opérate toda y que te dejen como Catalina’ (la de Sin Tetas No Hay Paraíso). Estoy hasta los cojones de que me diga que no adelgace más, que para qué arreglarme los dientes, la nariz, las tetas o lo que sea y luego vaya y me compare con tías estupendas y me diga ‘ponte como esa’. ¿No te das cuenta de que es lo que intento? No lo entiendo. Por una parte me dice que no haga tal cosa y, después, que le gustaría que estuviera como tal o cual (siempre mujeres estupendas, guapas y delgadísimas). Es como cuando me dice que no adelgace más e inmediatamente después que le encanta Jessica Alba. ¡Ella está más delgada que yo! ‘No me gustan las chicas muy delgadas’ he escuchado más de una vez. Mentira. A veces me pregunto por qué le gusto, qué es lo que le gusta físicamente de mí…
Necesito adelgazar esos 2 kilos para animarme, para convencerme de que puedo, para gustarme más, para quedarme a gusto.

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