martes, 31 de marzo de 2009

17/03/2008 a 20/03/2008. Holanda





17/03/2008
Holanda I.
Estoy en Holanda. Hoy me he podido evadir bastante de las comidas porque he cogido diarrea. Ayer en el avión ya me encontraba un poco rarilla del estómago y esta mañana he descubierto el por qué. Así que no he comido nada hasta la cena. He cenado canelones con espinacas pero he ido al baño antes del postre y aunque no ha salido todo, he hecho un apaño. De postre cheescake de plátano. Riquísimo, por cierto. Por lo demás me han dado un poco la lata con el ‘¿y no tienes hambre?’ ‘algo tendrás que comer’.
¿Por qué? ¿Por qué tendré que comer algo? ¿Y si no quiero? Mañana a ver cómo me las arreglo.
Pasamos todo el día caminando, eso sí. Bueno, un día menos para volver.

19/03/2008
Holanda II.
No se, no se… veré al volver lo que ha pasado porque aquí me es imposible controlar nada. De momento después de cenar he ido todos los días al baño pero no todo lo que habría querido. Andamos mucho pero no lo suficiente para quemar todo. Quiero más. A veces siento que quiero desaparecer, consumirme. Me quedo mirando chicas más delgadas que yo por la calle y pienso ‘me gustaría estar así’ o incluso ‘me gustaría abultar menos que esa’. Cuando vuelva recobraré el control aunque vuelva a comer en la oficina. Todo son obstáculos pero no importa. Yo puedo más que eso. ¡¿Por qué todo el mundo es tan… no sé, con la comida?! ‘¿No tienes hambre?’ ‘¿de verdad que no tiene hambre?’, ‘come un poco más’, ‘¿qué quieres cenar?’ ¡No! No tengo hambre y no quiero cenar. Aunque parezca mentira, ayer y hoy no he sentido hambre y eso quiere decir que no necesito comer nada. Desayuno bien, es suficiente, no quiero nada más. Frutita y listo. Podría alimentarme a base de fruta y té. No me importaría.

20/03/2008
Holanda III.
¿Quieres?, ¿quieres? ¿Sí, no? Toma, coge ¿Quieres, no? Pues no, no quiero. Hoy no he cenado. ¿Cómo iba a cenar, cómo iba a querer, después de haberme puesto como una cerda? Ya lo sé, suena fatal, pero es como me siento. Me he comido al medio día un rollito de ensalada, que por cierto tenía aguacate, una ensaimada de manzana y una magdalena enorme de chocolate. ¿Ves? ¡Cómo iba a cenar después de haberme comido todo lo que necesito para un mes en 2 horas! Me da lo mismo que esté danzando por ahí desde las 8:30 de la mañana, los museos que hayamos visto o lo que hayamos caminado. Eso no importa. Lo importante es que estoy cayendo muy bajo. Además hoy me he pesado en uno de los museos y aunque llevaba vaqueros, camiseta, jersey, chaqueta, botas y bolso encima, no puedo permitirme pasar de los 50. No puedo permitírmelo y no quiero; no quiero porque es demasiado. Estoy demasiado gorda para el verano que se acerca. Quiero ser la mitad de lo que soy. 52 ha marcado. ¡52! Demasiado. 45 estaría bien… Necesito volver al gimnasio con todas mis ganas.

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