martes, 31 de marzo de 2009

07/03/2008. ¿me gusta lo que veo?

Tengo que decir que no sé muy bien dónde han quedado los 47 del sábado pasado. No es que haya engordado, sólo que estoy pensando que el sábado vi mal la rayita que marca el peso. Mi báscula es de las antiguas, no es digital y si además a eso le sumas mi miopía pues eso da lugar a equívocos. Pero yo llevaba las gafas puestas. No, estoy segura de que marcaba 47. Es que las veces que me he vuelto a pesar siempre ha puesto 48. Bueno, pues mi meta de 45 para cuando me vaya a Holanda va a ser un poco jodida de alcanzar. No porque sea imposible bajar 3 kilos en una semana, sino porque se notaría demasiado en tan poco tiempo y no quiero eso. A ver allí. Tendré que controlarme porque no quiero venir ni con 100 gramos más y cuando estoy de vacaciones soy de lo más inestable en cuanto a comidas se refiere. Hoy me he aguantado las ganas de tomarme una palmera de chocolate. Sólo con mirarme un momento en el espejo. He ido al baño, me he parado un momento y me he mirado en el espejo. Me ha gustado lo que he visto. Entre mis muslos hoy una separación de algo más de 2 centímetros. Nunca había estado así sin que yo hiciera fuerza hacia fuera con mis muslos. Así que no he querido joderla. No quiero engordar nada. ¿Contradictorio? Pues no para mí. Si me hubiera visto mal, fea y gorda es cuando me habría empapuzado. Fijo. Cuando me deprimo como, cuando estoy asqueada como, cuando estoy bien no. Me puedo pasar un montón de días sin comer. Sólo desayuno y no siempre, los fines de semana sólo un té o un café. En estos momentos mi estómago me pide comida. Me gusta sentirme así. ¿Me gusta sentir hambre? Sí, creo que sí. Qué pena que hoy tenga una comida con la gente de la empresa. Hoy no me apetece comer. ¿Ves? Se me ‘obliga’ a comer en estos casos que yo no lo habría hecho, por lo que después tendré que enmendarlo. Sin problema.

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