martes, 31 de marzo de 2009

05/02/2008. A disgusto en el curro

Ha pasado un mes. 1 kilo menos. En casa no hacen nada más que decirme que me estoy quedando muy flaca. A mí me gusta y no me veo tan flaca. Ni siquiera la cara que es lo que, parece, más la preocupa a mi madre. Pues a mí, sinceramente, me preocupa más mi culo. 1 kilo en un mes no me parece ningún logro, la verdad. Tampoco quiero que se me note de repente una burrada, así que supongo que a este ritmo no voy mal del todo.
La semana pasada lo pasé fatal. Tuve una ansiedad increíble y eso derivó en tardes de casa y atracones que me podría haber ahorrado, la verdad. Claro que hice lo que tenía que hacer. De todas formas aun ahora, cuando pienso en la semana pasada me siento culpable. Cuando me acuerdo me doy asco. Esta semana estoy mucho mejor; es decir, más animada, más alegre y con más ganas de hacer de todo cuando salgo de currar. En el curro sigo estando pegada a la silla, atada, presa, pero he decidido tomármelo con filosofía y pasar de alrededor. Creo que así me irá mucho mejor. Esta gente no merece la pena. No puedo dejar que me amarguen la existencia y que mi humor dependa de ellos. Yo soy dueña de mis actos, mi humor, mi cuerpo. Eso es lo que me tengo que recordar. Esta mañana me han pillado con un power point abierto. Me da lo mismo. He dado los buenos días con una sonrisa de oreja a oreja, más por el power point que por simpatía por la persona que había llegado, y me he quedado de lo más tranquila. Supongo que si me vuelven a ver me volverán a llamar la atención. Pero ya no me afecta. No voy a decir que no me importe porque se trata de mi trabajo y no quiero tener problemas. Mi lema: ignorar, hacerme inmune.

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