martes, 31 de marzo de 2009

04/03/2008. Dia de perros



Ayer fue un mal día. Horroroso, diría yo. Me puse como el Kiko. Y pude remediarlo, pero no quise. Necesitaba vaciarme. Literalmente. Y para eso, antes, necesitaba llenarme. Después me quedé baldada, hecha un trapo. Me tiré en el sofá y cuando me estaba quedando dormida me fui a la cama. Vaya mierda de lunes. Hoy no voy mucho mejor. Es un día en el que me habría quedado en la cama durante todo el día, debajo de las sábanas y sin moverme, como si no existiera. Sigo necesitando estar sola, escapar.
Soy contradictoria. Ayer estaba totalmente deprimida. Me daba asco, quería desaparecer, no existir, anularme. Hoy cuando he salido de casa, con el día de perros que hace, lo primero que he pensado ha sido ‘me gustan los días grises con nubarrones’. Y es verdad. Me encantan. Las tormentas, el granizo, rayos y truenos. Estoy mejor. Tengo cambios repentinos de humor, de estado de ánimo, pero lejos de parecerme un defecto, me gusta. Me repongo igual de rápido que me deprimo, así que lo veo como una fortaleza, no como una debilidad. Soy cambiante y, así, cambio de opinión igual de rápido que de humor.


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